(BUENOS AIRES).- Marcos Rojo no se entrenó con sus compañeros en Racing y cumplió con lo que le había comunicado a Diego Milito: dejar la Academia para regresar a Estudiantes y disputar la semifinal de la Copa Libertadores. El club de Avellaneda mantiene su negativa a una salida, en un conflicto que creció después de la eliminación ante Boca y la salida de Juan Pablo Vojvoda.
Marcos Rojo le había informado a Diego Milito el día anterior que pretendía dejar Racing. Su objetivo es volver a Estudiantes, club donde comenzó su carrera, y disputar la semifinal de la Libertadores; el defensor ya habría dado el visto bueno a ese regreso. El interés del conjunto platense surgió por la necesidad de reforzar la defensa para la serie frente a Flamengo, una urgencia que empujó el pedido.
La reunión entre Rojo y Milito terminó de exponer la distancia entre las partes. El encuentro duró menos de cinco minutos y el defensor le preguntó al presidente por qué no había respondido los intentos de comunicación de su representante. Milito le respondió que Racing no quería iniciar ninguna negociación para permitir la salida, una postura que dejó el reclamo sin una vía formal de avance.
Racing sostiene su decisión en una razón deportiva: todavía tiene seis fechas por delante y considera a Marcos Rojo un jugador importante para afrontar ese tramo de la temporada. La dirigencia también entiende que el contrato vigente le permite rechazar una salida anticipada. Esa postura fue ratificada públicamente desde la institución y se mantiene frente al pedido del futbolista.
Marcos Rojo abandonó las instalaciones después de la reunión y no participó del entrenamiento posterior. Racing informó que el defensor atraviesa un traumatismo con edema óseo en el platillo tibial interno de la rodilla derecha, sufrido durante el partido frente a Boca por la Copa Argentina. Por esa lesión, no estará disponible para el próximo encuentro ante Estudiantes de Río Cuarto.
Estudiantes necesita reforzar la defensa porque Leandro González Pírez y Tomás Palacios están suspendidos para el primer encuentro de la semifinal contra Flamengo. El club platense trabaja, además, con los plazos reglamentarios para modificar su lista de buena fe. La operación también tiene un límite contractual: el vínculo de Marcos Rojo con Racing vence el 31 de diciembre y Estudiantes está dispuesto a ofrecer un resarcimiento económico por los tres meses restantes.
Estudiantes tiene hasta el 9 de octubre para realizar modificaciones en su lista de la Copa Libertadores, por lo que el margen para resolver la situación es acotado. Hasta ahora, la dirigencia de Racing no aceptó siquiera avanzar en una negociación por la salida anticipada. El escenario queda definido por tres posiciones: Marcos Rojo quiere volver, Estudiantes está dispuesto a negociar y Racing mantiene su negativa; las próximas horas determinarán si el conflicto se encamina a un acuerdo o continúa abierto.
