ESPECTÁCULO

64 episodios para ver: la versión latina de una serie que conquista en Netflix, basada en hechos reales

 

La historia real que inspiró la ficción colombiana y el reclamo que su protagonista sostiene hasta hoy dentro y fuera de la pantalla.

 
Netflix
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(BUENOS AIRES).- «La dignidad no hay que esperar a que nos la den. Esa dignidad la tengo que imponer, luchar por ella, decirla y mostrarla. Pero todo se hace con capricho.» La frase es de Pérxides María Roa Borja, la líder social colombiana cuya vida inspiró María la caprichosa, la nueva serie de Netflix que aterrizó en la plataforma el 5 de enero de 2026 con 64 episodios. La ficción, presentada como la versión latina de «Las cosas por limpiar», ya lleva dos semanas entre lo más visto en Colombia.

La producción fue creada por Caracol Televisión, realizada y producida íntegramente en Colombia, y está basada en la obra «Soñar lo imposible» de la ex ministra de cultura Paula Moreno. El punto de comparación con «Las cosas por limpiar» es inmediato: ambas siguen a mujeres trabajadoras del hogar y madres solteras en situación de vulnerabilidad, y las dos están ancladas en historias reales. La diferencia está en el formato, porque la miniserie anglosajona, producida en Estados Unidos e Inglaterra, tuvo apenas 10 episodios y tomó las memorias de Stephanie Land, mientras que esta apuesta expande la historia y la sostiene en el tiempo.

Según la sinopsis oficial de Netflix, la historia comienza cuando «un embarazo adolescente frustra el sueño de María de ser maestra». Ese quiebre empuja a la protagonista a desarrollar una fortaleza que la lleva a defender los derechos de otras mujeres. El eje central es el trabajo doméstico como espacio de desigualdad: la falta de contratos, la ausencia de reconocimiento legal y la extrema dependencia económica aparecen en escenas cotidianas que sostienen el realismo del relato.

El elenco refleja la evolución de María a lo largo de su vida. Marggy Selene Valdiris López interpreta a la protagonista en su infancia, Paola González la encarna en su juventud, marcada por la vulnerabilidad y la falta de recursos, y Karent Hinestroza la representa en su adultez, ya consolidada como líder social y sindical. Los completan, entre otros, Bryan Mina (Fernando), Sebastián Eslava (Juan Manuel), Carolina Cuervo (Doña Sonia), Julián Díaz (Don Manuel) e Indhira Serrano (Perxides Borja). La dirección quedó en manos de Rafael Martínez y Daniel Arenas.

La protagonista real celebró especialmente la composición del elenco. «Para mí fue un orgullo, me sentí muy bien representada, especialmente con las actrices y los actores; hay aproximadamente 200 actores negros. Esto rompe todo un esquema y toda una discriminación en el medio de la televisión», expresó Roa Borja. En la misma línea, destacó que la serie rescató la identidad cultural afrocolombiana: «La familia, la gastronomía, la comunidad como tal», enumeró.

Aunque adopta la estructura clásica de la telenovela, «María la caprichosa» apuesta por un tono más contenido y contemporáneo, que combina el melodrama con el retrato de la lucha por la reivindicación de los derechos laborales. Esa mezcla convierte a la ficción en un testimonio de superación y en una ventana hacia una comunidad y una problemática que suelen quedar fuera de las producciones de gran escala.

Un reclamo que va más allá de la pantalla

Roa Borja transformó su experiencia en una bandera que sostiene hasta hoy. «Siempre he hecho el llamado a los empleadores y empleadoras de este país, y del mundo como tal, en la formalización laboral», señaló, y remarcó que el reclamo excede el contrato por escrito. Para ilustrarlo, citó lo que escuchaba en las reuniones del sindicato: «María, si yo hoy me llego a ganar, un salario mínimo, tengo todas las prestaciones, tengo un contrato por escrito… pero que me traten bien, yo quiero un trato digno y decente».

El impacto del relato se nota en el feedback que la propia protagonista dijo recibir desde el estreno en Netflix: mensajes de mujeres que le contaron que su historia las animó a reclamar sus derechos y a organizarse con sus compañeras. Cerró con un mensaje para las que aún no levantaron la voz: «Que las trabajadoras domésticas se monten en este bus del capricho bonito. A levantar la voz».