(BUENOS AIRES).- “El tipo es muy bueno, es goleador, es una lástima que haya tirado su carrera por la borda por los caprichos de la vida privada”, dijo Yanina Latorre. Mauro Icardi quedó en el centro de la evaluación de Latorre por la rotura de ligamentos cruzados y los conflictos personales. La declaración instaló el eje de su análisis: la falta de certezas sobre cómo seguirá la vida laboral del futbolista.
“Es una lástima porque es un chico joven, no sé de qué va a laburar”, dijo Latorre al referirse al futuro de Icardi. La pregunta no estuvo relacionada con su capacidad dentro de la cancha, que la propia Latorre valoró, sino con el rumbo que podría tomar fuera del fútbol. Latorre presentó esa incertidumbre como consecuencia de una carrera que, a su entender, quedó dañada por decisiones ligadas a la vida privada.
Gustavo Noriega ubicó el quiebre en la lesión y describió el período posterior: “Él venía medio en bajada pero el episodio que lo terminó de romper fue la rotura de ligamentos cruzados y se pasó nueve meses peleando con Wanda en Buenos Aires o yendo a Gardiner. No da”. La declaración agregó un lapso preciso al análisis: nueve meses atravesados por discusiones en Buenos Aires o visitas a Gardiner. Ese período aparece como el tramo que, según Noriega, terminó de agravar la situación de Icardi.
Yanina Latorre planteó que la lesión también cambió la forma en que quedaba expuesto Icardi: “Nunca hubiera venido acá a recuperarse si no pasaba lo de los ligamentos, él hubiera quedado como víctima porque Wanda se fue con L Gante”. Para Latorre, el regreso para rehabilitarse modificó el lugar que ocupaba Icardi dentro de esa historia. La referencia a Wanda y L Gante quedó ligada a esa explicación sobre el impacto de los ligamentos.
La relación entre Icardi y Wanda apareció otra vez en la evaluación de Latorre: “Nunca te ibas a imaginar que iba a terminar con la que era su amante. ¡Fue todo una locura! Lo de la rodilla lo mató”, agregó. Las tres frases combinaron el desenlace sentimental que Latorre presentó como inesperado con la importancia que le atribuyó a la lesión. El comentario no separó la carrera deportiva de los episodios de la vida privada.
La recuperación en Turquía fue el otro punto que Latorre marcó como una decisión diferente a la que, en su opinión, debía haber tomado Icardi: “Él se tendría que haber quedado en Turquía para recuperarse”. El planteo contrapuso ese destino con Buenos Aires, donde Icardi pasó parte de los nueve meses en los que estuvo peleando con Wanda. Gardiner también quedó mencionado dentro de ese período, aunque no se precisó qué actividad cumplía allí.
El futuro laboral de Mauro Icardi quedó, entonces, sin una respuesta concreta dentro del planteo de Latorre. La única certeza que expresó fue que no sabe de qué va a trabajar, pese a describirlo como joven, bueno y goleador. Su conclusión vinculó esa incertidumbre con una carrera que, a su entender, quedó relegada por los caprichos de la vida privada.
