(BUENOS AIRES).- «Fui dejada, tuve un solo novio, ¿por qué será?» Con esa pregunta se abrió Nati Jota al hablar de su vida sentimental en PH, el ciclo donde además se refirió al histeriqueo que la vincula con Gastón Edul. La conductora repasó su historial de pareja, se autoacusó de haber sido tóxica en su único noviazgo y explicó por qué le cuesta volver a confiar en alguien.
Sobre la relación que terminó con ella dejada, la conductora no se guardó nada y puso el foco en su propia conducta antes que en la de su ex. «Era una relación bastante conflictiva, yo era tóxica», describió sobre ese vínculo, el único formal que tuvo hasta ahora. Esa autocrítica marcó el tono de todo lo que dijo después sobre el amor y sobre sus expectativas en la pareja.
La desconfianza, según su propio relato, no nace de un sentimiento sino de un cálculo casi matemático. «Lo que pasa que para mí es difícil… siento que soy racional, por estadística pienso que me van c*gar», contó Nati Jota sobre su manera de encarar los vínculos. En su visión, el riesgo de ser lastimada pesa más que cualquier promesa romántica.
Esa lógica la llevó a enunciar su propia teoría sobre los hombres, válida a su criterio aunque exista amor de por medio. «El hombre puede estar enamorado, pero sale a buscar afuera», sostuvo. Para ella, ese razonamiento explica la cautela con la que encara cualquier pareja nueva. La frase condensó, además, la respuesta a la pregunta con la que había arrancado todo el repaso.
El histeriqueo con Gastón Edul
El otro capítulo del que habló fue el momento con Gastón Edul. Ante las referencias al histeriqueo entre ambos, Nati Jota respondió sin vueltas: «Edul es mi compañero. Es una confusión, en un momento nos besamos, buena onda.» Con esa sola frase despachó un tema en el que ella era la protagonista.
Con esa aclaración, la conductora desarmó de arranque las versiones de un romance: según su relato, hubo un beso puntual, producto de una confusión, y el vínculo entre los dos se mantiene dentro del marco laboral. El «buena onda» con el que cerró la idea le dio al tema un tono distendido, lejos de cualquier drama. En ningún momento de la conversación planteó la existencia de una relación formal con él.
Sobre su presente amoroso, en cambio, no dio pistas de un nuevo vínculo: su mirada quedó anclada en la desconfianza que describió en pleno programa. Su paso por el ciclo quedó así dividido en dos confesiones de distinto tono: la autocrítica sobre el noviazgo que la dejó más recelosa y la versión descomprimida del beso con Edul. Entre las dos, Nati Jota dibujó un cuadro bastante claro de dónde está parada hoy en el terreno sentimental.
