(BUENOS AIRES).- “Firmamos allí una declaración conjunta en la que dejamos asentado todo el potencial de cooperación entre nuestros países en materia energética, minera, comercial, de conectividad y de seguridad. La reafirmo en cada uno de sus términos”, dijo el canciller Pablo Quirno al describir el acuerdo suscripto durante la reunión de Javier Milei y José Antonio Kast en Santiago. El encuentro del 3 de septiembre se extendió por unos 40 minutos, fue la tercera bilateral del año entre ambos presidentes y terminó con un documento que también incluyó el respaldo chileno al reclamo argentino sobre las Islas Malvinas.
Pablo Quirno sostuvo que el entendimiento se encuadra en una política de cumplimiento de los compromisos vigentes. “Nuestra posición es clara: trabajar siempre de buena fe, honrar la palabra empeñada y cumplir plenamente los tratados y acuerdos vigentes. Es una política inequívoca del presidente Milei”, afirmó el canciller. La reunión se realizó en el Palacio de La Moneda y contó con la participación de Karina Milei y del canciller chileno, además de los dos mandatarios.
La declaración conjunta abarcó cooperación energética, minera, comercial, de conectividad y de seguridad. Pablo Quirno también vinculó el acuerdo con la proyección austral de ambos países y explicó que su referencia a la condición bicontinental y bioceánica de la Argentina apuntaba a “fortalecer nuestra presencia en el Atlántico Sur, que es el camino hacia la Antártida”. El canciller agregó: “El sur no es el final del mapa: es desde donde Argentina y Chile miramos el mundo. En la zona austral y en la Antártida compartimos intereses, responsabilidades y enormes oportunidades de cooperación.”
Magallanes quedó en el centro de la agenda
El comunicado conjunto reconoció que el régimen jurídico del Estrecho de Magallanes está determinado por el Tratado de Límites de 1881 y el Tratado de Paz y Amistad de 1984. Esos instrumentos establecen la soberanía de Chile sobre la totalidad del estrecho, un punto que había generado diferencias públicas entre funcionarios de ambos países durante los meses previos.
José Antonio Kast había fijado su posición el día anterior, durante una actividad en Punta Arenas. “Argentina no tiene ni tendrá jamás soberanía ni control sobre el Estrecho de Magallanes”, afirmó el presidente chileno. La definición quedó incorporada al contexto inmediato de la bilateral y del reconocimiento formal de los tratados que rigen la zona.
El capítulo sobre Malvinas estableció que Chile ratificó su respaldo a los derechos de soberanía de la Argentina sobre las Islas Malvinas, las Georgias del Sur, las Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes.
El documento también planteó la necesidad de que Argentina y el Reino Unido reanuden las negociaciones para alcanzar una solución pacífica y definitiva, de acuerdo con las resoluciones de la Organización de las Naciones Unidas. Javier Milei agradeció durante la reunión el apoyo tradicional de Chile al reclamo argentino y, horas después, grabó una cadena nacional sobre la cuestión Malvinas y anunció medidas para defender la soberanía argentina.
El documento incorporó además el compromiso de Argentina de materializar “a la brevedad posible” la detención y extradición de Galvarino Apablaza. En el plano económico, los gobiernos destacaron los avances del Tratado de Integración y Complementación Minera y la complementariedad energética, mientras que en seguridad acordaron profundizar la cooperación contra el crimen organizado, el narcotráfico y el terrorismo. Los dos países también reafirmaron que los asuntos de interés común serán tratados por los canales institucionales establecidos.
