(BUENOS AIRES).- “Nos enteramos por la carta esa de que teníamos que ir a Cantilo, y fue una experiencia extraña. Un club como River, para mí el más grande de América, tomó una decisión llamativa e incorrecta. Al final, el club se dio cuenta y ayudó a que se puedan concretar las salidas de los futbolistas y estoy agradecido al club por eso. Me sentía y me siento hincha de River más allá de todas las circunstancias”, contó Álex Woiski al recordar su salida. River lo había incluido en el grupo de jugadores apartados que debían entrenarse en Cantilo.
Álex Woiski llegó a River a mediados de 2025, libre desde Mallorca, por decisión de Marcelo Gallardo. El atacante nunca debutó en Primera División y durante su paso por la Reserva disputó 18 partidos, con dos goles y dos asistencias. Su recorrido en el club terminó sin una oportunidad en el plantel principal.
El grupo de los borrados fue informado mediante un comunicado oficial del club. La medida de la comisión directiva generó debate y críticas entre los hinchas, mientras Woiski y otros futbolistas comenzaron a entrenarse de manera diferenciada en el predio de Cantilo. Woiski describió ese período: “Fue una situación complicada la de Cantilo, al principio el club no ayuda mucho en poder resolver la situación. Era complicado estar encerrados en un 4×4 pero nos entrenábamos al máximo y nos apoyábamos mentalmente entre todos. En algunos entrenamientos sentíamos esa impotencia de querer que las cosas sean diferentes, pero es algo que ya pasó”.
La salida y su presente en Deportivo Táchira
La Reserva también fue parte de las dificultades que atravesó Woiski en Núñez. El delantero afirmó que no contaba con la confianza del entrenador y que esa situación complicó su continuidad: “bajé a reserva, en donde por ahí no tenía la confianza del entrenador y eso dificultó todo”. También vinculó su falta de minutos con problemas físicos: “Tuve lesiones en el tobillo y en el isquiotibial y eso me dificultó todo”.
Cantilo fue el último tramo de su etapa en River. Woiski contó que permaneció allí junto con los demás jugadores apartados durante aproximadamente un mes y medio: “Me tocó ir a Cantilo y estuvimos un mes y medio entrenando al máximo”. El futbolista sostuvo que, pese a esa experiencia, se llevó aprendizajes de su paso por el club y de los entrenadores y referentes con los que trabajó.
La rescisión del vínculo se concretó en julio de 2026, cuando todavía tenía contrato con River hasta diciembre de 2027. A fines de agosto, Woiski llegó con el pase en su poder a Deportivo Táchira, firmó hasta diciembre de 2027 y acordó una opción para extender el vínculo hasta fines de 2030. Para el 8 de septiembre ya había debutado en el equipo venezolano.
Woiski también dejó planteada la posibilidad de regresar al fútbol argentino y, especialmente, a River. “No haberme podido mostrarme ante el hincha de River es algo triste, pero es una puerta que hoy se cerró y que en un futuro se puede abrir”, sostuvo. Además, expresó que se siente hincha del club y afirmó: “La puerta está abierta porque es un mercado que me interesa”.
El presente de Woiski está en Deportivo Táchira, mientras la opción de volver quedó expresada por el propio delantero. Su contrato con el club venezolano se extiende hasta diciembre de 2027 y contempla una posible renovación hasta fines de 2030.
