(BUENOS AIRES).- “Ganó con lo justito, dejando dudas, con miedo y jugando demasiado al fulbito”, resumió El Duka después del partido. River venció 2-1 a Atlético Tucumán, que jugó con diez desde los primeros minutos, y sumó un triunfo decisivo en la pelea por ingresar a la Copa Libertadores. La victoria, sin embargo, no alcanzó para convencer al conductor, que centró su análisis en los errores del equipo y en la conformación del plantel.
El Duka cuestionó el ciclo de Leonardo Ponzio y pidió no entusiasmarse demasiado con los primeros resultados del nuevo entrenador. “Es un Coudet con buenos modales, bien vestido y menos gritón, pero prácticamente con los mismos errores”, afirmó. Para su análisis, el equipo volvió a priorizar la posesión y el cuidado de la ventaja en lugar de buscar una diferencia que resolviera el encuentro antes.
River controló la pelota durante gran parte del partido, pero generó pocas situaciones claras ante un rival en inferioridad numérica. El Duka puso el foco en la distancia entre el dominio y el peligro producido: “Tuvo la pelota 85 minutos y no pateó al arco. Eso no es fútbol, es fulbito”. La crítica apuntó al funcionamiento ofensivo, con delanteros y volantes que, a su entender, recibieron de espaldas al arco rival.
Thiago Almada quedó en el centro de esa observación. El Duka consideró que el mediocampista pierde influencia cuando retrocede demasiado y se aleja del área, y reclamó que permanezca más cerca de la zona de definición. “Lo convierten en el Perrito Barrios. La orden tiene que ser sencilla: Almada no puede pasar la mitad de la cancha hacia atrás”, sostuvo. La llegada de Almada al punto del penal en la jugada del gol fue, para el conductor, la prueba de que cerca del arco puede resolver un partido.
Enzo Francescoli recibió otro de los cuestionamientos centrales de la editorial. El Duka lo responsabilizó por varios errores acumulados en la conformación del plantel y vinculó algunas decisiones deportivas con la influencia de los representantes. También reclamó la titularidad de Beltrán por encima de Sebastián Driussi, a quien consideró lejos de su mejor estado físico, y volvió a cuestionar la presencia de Galván.
Marcelo Gallardo apareció como contraste con la actualidad de River y con la forma en que el equipo afrontó el partido. El Duka recordó su mentalidad ofensiva y sostuvo que el plantel tiene jugadores muy superiores al promedio del fútbol argentino, pero que los entrenadores terminan emparejando los encuentros por temor a perder. “El Muñeco podía perder, pero iba al frente. Había algo que uno sabía de Gallardo: miedo no tenía”, expresó.
El Duka resumió su reclamo con una propuesta de juego más directa: “Poné dos delanteros, jugá con un cinco y un ocho y andá al frente, como manda la historia de River”. La editorial también reconoció que los dos puntos recuperados sobre el final pueden resultar determinantes para la clasificación a la próxima Copa Libertadores. “Dentro de seis o siete partidos vamos a conocer la importancia de este triunfo. Quizás entonces preguntemos: ‘¿Se acuerdan del gol de Thiago Almada en Tucumán?’. Bueno, ese gol metió a River en la Copa”, concluyó.
