RIVER PLATE

River y un fallo clave que debe resolver para mejorar en el Clausura

 

El Millonario nunca consolida la estabilidad atrás: las rachas existen, pero los errores puntuales y las pelotas paradas vuelven a golpear.

 
River
River

(BUENOS AIRES).- A River le marcaron goles en los últimos seis partidos y en 12 de los últimos 15. El equipo puede pasar 200 minutos sin recibir goles, incluso 300, y encadenar dos o tres presentaciones con el arco en cero, pero la sensación de estabilidad nunca se consolida: una desatención, una marca permisiva o un duelo perdido reinician el contador. La derrota ante Huracán, que le cortó el invicto al conjunto de Ponzio en la última jornada, fue el más reciente de esos golpes y dejó a la vista la gran deuda de un año irregular que ya le costó una final y más de un disgusto.

Los números del año son contundentes. River jugó 40 partidos, recibió 35 goles y apenas terminó 15 veces con el arco en cero: un 37,5% de vallas invictas. Ese porcentaje refleja que el equipo nunca termina de sentirse completamente seguro atrás. Y la falla se perpetuó incluso con los cambios de entrenadores.

Las rachas existieron, pero siempre fueron cortas. Al arranque del Torneo Clausura, River encadenó 276 minutos sin recibir goles, con el 1-0 a Barracas, el 2-0 a Gimnasia y el 0-0 frente a Rosario Central, hasta que Tiago Serrago rompió el cero en el 4-1 de Tigre. Ese fue el primero de los golpes que terminarían tumbando el ciclo de Marcelo Gallardo.

Con Eduardo Coudet, el equipo llegó a 323 minutos sin gol en contra, con vallas invictas contra Sarmiento, Estudiantes de Río Cuarto y Belgrano, antes del tanto de Antony Vázquez para Blooming. Hubo otras rachas de cuidado: 238 minutos entre Argentinos, Independiente Santa Fe y Vélez; 225 entre Racing, Carabobo y el penal de Leandro Paredes en el superclásico; y 195 entre Gimnasia, Central y Bragantino. La estabilidad apareció varias veces a lo largo de 2026, pero River nunca pudo prolongarla lo suficiente y en los momentos decisivos volvió a fallar.

Detalles que se repiten

Las fallas de River están en errores puntuales que aparecen una y otra vez: pérdidas de marcas, duelos defensivos cedidos en momentos calientes, rivales que reciben con comodidad y errores de coordinación. El caso de Fausto Vera es una muestra: cuando estaba haciendo uno de sus mejores partidos, salió a apretar a un rival que ya tenía marca y dejó libre el callejón que aprovechó Lucas Blondel.

Otro punto sensible son las pelotas paradas. River suele defender los tiros libres laterales muy cerca de su arco, lo que implica un riesgo enorme ante cualquier rebote, segunda jugada o pelota aérea. Por arriba también sufrió: marcas que se pierden, atacantes que saltan solos y referencias que no siempre son tomadas con la agresividad necesaria.

El costo de ese déficit es enorme. River empezó perdiendo en 30 partidos en los que no terminó ganando: ocho empates y 22 derrotas, veinte con Marcelo Gallardo, nueve con Eduardo Coudet y uno en el último encuentro. Para este equipo, recibir primero no es solamente un gol en contra: muchas veces significa entrar en un partido que después no sabe dar vuelta. La última remontada completa fue el 6 de noviembre de 2024, en el 3-2 frente a Instituto en Córdoba, y desde entonces ese guion no volvió a repetirse. River ya demostró que puede cerrar el arco; lo que todavía no consiguió es que la valla invicta deje de ser una racha y se transforme, de una vez por todas, en una costumbre.