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Un borrado de Cantilo cobró por rescindir su contrato y causó impacto en River: «Fue el único»

 

El club confirmó que Germán Pezzella fue el único futbolista apartado que recibió una compensación económica, mientras el resto se desvinculó sin cobrar nada.

 
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(BUENOS AIRES).- River cerró definitivamente el proceso de desvinculación de los futbolistas que habían sido apartados del plantel profesional y entrenaban en el predio de Cantilo, y confirmó un dato que hasta ahora no se había expuesto de manera oficial: solamente uno de esos jugadores cobró una compensación económica para rescindir su contrato. El protagonista fue Germán Pezzella, el defensor campeón del mundo que tenía vínculo con la institución hasta diciembre de 2027 y acordó un resarcimiento para ponerle fin anticipadamente a su relación contractual.

La dirigencia encabezada por Stefano Di Carlo dio detalles de la situación durante la reunión de Comisión Directiva. Allí explicó que el resto de los futbolistas que fueron apartados y después se desvincularon del club no recibió ningún pago por parte del Millonario al momento de concretar sus respectivas salidas. De esta manera, Pezzella quedó como el único caso en el que River debió desembolsar dinero específicamente para alcanzar una rescisión.

La situación del defensor tuvo una particularidad respecto de las demás. Cuando se decidió su desvinculación todavía tenía más de un año de contrato por delante, por lo que el club debió llegar a un acuerdo económico para cerrar el vínculo antes de tiempo. La rescisión se concretó de común acuerdo el 26 de agosto y las partes pactaron un monto en concepto de compensación. El monto exacto de ese pago no fue detallado oficialmente.

Los números que explicaron la decisión

Según lo expuesto por Di Carlo en la Comisión Directiva, el grupo de jugadores apartados representaba para River un costo laboral de aproximadamente 24 millones de dólares por año. Además, los contratos tenían una duración promedio de dos años y medio, con lo cual el compromiso económico total superaba los 60 millones de dólares. Esos números ilustran la dimensión del problema que la conducción consideraba demasiado elevado.

La reducción de ese gasto fue presentada por la dirigencia como parte de una reorganización de la estructura futbolística del club. El objetivo principal del proceso de desvinculaciones fue bajar una masa salarial que la conducción entendía como excesiva para las necesidades del plantel profesional. De hecho, durante la misma exposición se explicó que el dinero liberado por las salidas permitió afrontar parte del costo de las incorporaciones de jugadores como Lucas Martínez Quarta y Thiago Almada.

El dato permite dimensionar el peso que tenían esos contratos dentro de la economía del plantel. Mientras los demás futbolistas lograron desvincularse sin recibir un resarcimiento, el caso de Pezzella exigió una negociación específica por el tiempo restante de su vínculo. La diferencia entre ambos escenarios marcó el cierre de un proceso que involucró a numerosos jugadores y que se extendió a lo largo de la gestión actual.

Con el proceso finalizado, la dirigencia ahora apunta a que el dinero liberado tenga un impacto directo en la nueva etapa deportiva del Millonario. Los números presentados por Di Carlo muestran que la estructura contractual que se desarmó comprometía decenas de millones de dólares hacia adelante, y que ese margen fue reorientado de inmediato al mercado de pases.