RIVER PLATE

La levantada de River: de undécimo a acercarse a la Libertadores con Ponzio

 

El salto que nadie esperaba

 
Leonardo Ponzio
Leonardo Ponzio

(BUENOS AIRES).- Leonardo Ponzio convirtió en poco más de dos semanas lo que parecía una apuesta arriesgada en un acierto: desde su primer entrenamiento al frente de River, el jueves 27 de agosto, el equipo encadenó tres triunfos seguidos que lo llevaron del undécimo al sexto lugar de la tabla anual y le devolvieron el entusiasmo por la clasificación a la próxima Copa Libertadores. Los 33 puntos con los que cerró el ciclo de Eduardo Coudet se transformaron en 42, y el escenario que hace algunas semanas sonaba utópico hoy es una chance concreta.

El punto de partida era complicado. La sexta fecha, el empate 2-2 contra Vélez en el Monumental, fue la última con Coudet en el banco y dejó a River en una posición incómoda: 11° en la anual con 33 unidades, producto de 10 triunfos, tres empates y nueve derrotas. Estaba incluso afuera de la zona de clasificación a la Copa Sudamericana y a siete puntos del Repechaje de la Libertadores, aunque con siete equipos en el medio, lo que dejaba abierta una puerta que parecía angosta.

Con la racha de tres victorias y algunos resultados ajenos que ayudaron, el equipo de Ponzio fue escalando hasta ubicarse sexto. La distancia con la Libertadores se achicó a tres unidades para el Repechaje y a cinco para el pase directo a fase de grupos. El salto puede ser todavía mayor: si el sábado le gana a Huracán y no ganan Vélez, Boca ni Rosario Central, River se metería tercero en la tabla anual.

El mejor River de los últimos tres partidos

El rendimiento del ciclo Ponzio tiene un dato que lo dimensiona: entre los equipos de la LPF, River es el que más puntos sumó en estos últimos tres partidos. Esa producción le permitió descontar bastante en la anual y, de paso, superar a varios rivales directos en la pelea por los puestos internacionales.

El ascenso también se nota en la tabla de su zona. Cuando Ponzio agarró el equipo, sumaba apenas cuatro puntos —el triunfo ante Argentinos y el empate con Vélez, posteriores a cuatro derrotas al hilo— y estaba 14°, solamente por encima de Aldosivi e incluso por debajo de Estudiantes de Río Cuarto. La nueva realidad lo tiene séptimo con 13 unidades, en zona de clasificación a playoffs por diferencia de gol, un puesto que le permitiría definir la mayor cantidad de series como local.

Más allá de los números, el salto cualitativo en el juego se trasladó a las tablas. Ponzio repitió el mismo once en los tres partidos —y podría volver a ponerlo el sábado ante Huracán— y aplicó retoques concretos: el equipo intenta no terminar las jugadas con tantos centros, se lo ve más corto y los creativos juegan más cerca del área para generar mejores asociaciones. Esos ajustes quedaron plasmados en varios goles y en pasajes de los últimos encuentros.

El contraste con el presente inmediato explica el moderado entusiasmo que rodea al plantel. Antes de la llegada del interinato, el top 8 de la anual aparecía lejano y la clasificación a la Libertadores por esa vía sonaba como una misión imposible. Hoy, con un equipo que recuperó fluidez sobre todo en la ofensiva, el cuerpo técnico de Ponzio trabaja con la expectativa de terminar lo más arriba posible en ambas tablas.

Lo que sigue es una prueba directa de ese presente: el sábado, contra Huracán, con la chance de treparse al tercer lugar de la anual si se combinan los resultados. Tres fechas atrás ese objetivo era impensable; hoy, con Leonardo Ponzio en el banco, es matemáticamente posible.