(BUENOS AIRES).- «Perdimos muchos balones sin necesidad en la primera mitad». Con esa autocrítica como punto de partida, Rodri advirtió a sus compañeros del Barcelona después de la remontada y la victoria por 3-1 ante el Sevilla, conseguida el sábado en el estadio Ramón Sánchez-Pizjuán. El mediocampista pidió a sus compañeros más tranquilidad y más control del balón para que el equipo no vuelva a sufrir de la manera en que lo hizo en el arranque del partido.
El Barcelona debió dar vuelta el resultado en su visita al Sánchez-Pizjuán. El triunfo se consolidó con el triplete de Raphinha, mientras que la actuación de Rodri contribuyó a que el equipo recuperara el control del desarrollo del encuentro. La remontada, de todas formas, dejó señales que el propio mediocampista se encargó de marcar en la interna.
Rodri insistió en la necesidad de mejorar el pase y de controlar el ritmo del juego, en declaraciones destacadas por la cadena Tribuna. El internacional español plantó el foco en el primer tiempo, la etapa en la que el equipo sufrió con la pelota en los pies y acumuló pérdidas evitables.
«A veces tenemos que estar más tranquilos con el balón. Este partido requería más calma y realizar pases controlados», agregó el mediocampista. El mensaje llegó después de que el Barcelona sufriera en la posesión durante toda la primera mitad. Para Rodri, ese tramo fue el origen de la advertencia que formuló apenas terminó el partido.
La huella de la escuela Guardiola
En la base del reclamo de Rodri aparece la formación que recibió en el Manchester City. «Pep Guardiola siempre me decía: ‘No hay mejor sistema que tu equipo mantenga el balón por sí solo'», recordó el mediocampista, que cerró con esa frase su serie de declaraciones tras el partido. El principio resume la idea que quiso trasladar al vestuario: la posesión cuidada como el mejor sistema posible.
Rodri subrayó que el cruce ante el Sevilla dejó una lección importante para el grupo y planteó la corrección como tarea inmediata, más allá de los tres puntos conseguidos. «Siento que este partido nos enseñó una lección muy importante. Si sigues cometiendo el mismo error, ¿para qué repetirlo de nuevo?», sostuvo. Su reclamo apuntó a la forma de juego más que al resultado y buscó evitar que la falta de calma vuelva a complicar al equipo.
El 3-1 como visitante y el triplete de Raphinha quedaron como el dato saliente de la jornada en el Sánchez-Pizjuán. La tarea pendiente que Rodri puso sobre la mesa es otra: reducir las pérdidas de balón que, según su diagnóstico, el Barcelona repite sin necesidad y que casi le cuestan caras en Sevilla.
La figura del mediocampista español resultó determinante en la lectura del partido. Su capacidad para ordenar la salida y dosificar los tiempos fue, en la práctica, la corrección que pedía: cuando el equipo encontró la calma que le faltó en el primer tiempo, el control del juego volvió y el resultado dejó de estar en discusión. El mensaje del internacional apunta a que ese guión no dependa de la reacción, sino que aparezca desde el inicio.
