(BUENOS AIRES).- Tini Stoessel vivía con su familia en una casa de San Isidro valuada en un millón de dólares, antes de independizarse. La propiedad tiene más de 550 metros cuadrados construidos y un parque de aproximadamente 600 metros cuadrados. La vivienda familiar también cuenta con sistemas destinados a reforzar la seguridad y preservar la privacidad de quienes vivían allí.
La vivienda está ubicada en un sector residencial de San Isidro, no dentro de un barrio privado. Para reforzar la seguridad, los Stoessel incorporaron paredones, un cerco electrificado y cámaras en la propiedad. El esquema se completó con luces con sensores de movimiento y alarmas tanto en el interior como en el exterior. El conjunto de medidas fue incorporado para proteger la privacidad de la familia.

Los Stoessel compraron el terreno contiguo en 2014. Entre 2015 y 2017, realizaron una renovación integral de la propiedad que incluyó modificaciones en distintos ambientes y la instalación de una nueva pileta. La familia también amplió el jardín con vegetación y sumó espacios de estar al aire libre. La intervención combinó cambios en la vivienda con una ampliación de los sectores destinados al uso exterior.

El exterior de la vivienda quedó registrado en publicaciones realizadas por el hermano de Tini Stoessel, quien utilizaba el parque para entrenar. La artista, por su parte, aparecía en balcones y en la terraza del primer piso. Los ambientes amplios fueron acondicionados para el descanso y las actividades familiares. Algunos sectores se utilizaron para eventos y grabaciones menores, mientras el parque quedó preparado para disfrutar al aire libre.
El crecimiento de Tini Stoessel a partir del éxito de Violetta permitió a sus padres reacondicionar la vivienda y adquirir los lotes linderos. La ampliación del terreno acompañó una transformación que abarcó distintos ambientes de la casa y sus espacios exteriores. La propiedad sumó una pileta nueva, vegetación en el jardín y espacios de estar al aire libre, además de conservar balcones y una terraza en el primer piso.
La familia decidió permanecer en San Isidro en lugar de trasladarse a un barrio privado. La elección estuvo vinculada con conservar la cercanía con amigos y la vida cotidiana en la zona. Los Stoessel mantuvieron así la propiedad en el lugar donde ya tenían sus raíces, aun después de las reformas y de la compra del terreno contiguo.
La propiedad se convirtió en una importante inversión familiar sin que los Stoessel abandonaran el lugar donde tenían sus raíces. Su valuación es de un millón de dólares, con más de 550 metros cuadrados construidos y un parque de aproximadamente 600 metros cuadrados. La cronología de la casa queda marcada por la compra del terreno contiguo en 2014 y la renovación integral realizada entre 2015 y 2017.
