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Donald Trump se reunirá con Delcy Rodríguez en su primer vínculo con Venezuela

 

Será el primer encuentro bilateral desde la captura de Nicolás Maduro y llega en medio de un acuerdo petrolero que da a Estados Unidos derechos sobre reservas venezolanas valuadas en más de 65.000 millones de barriles.

 
Donald Trump
Donald Trump

(BUENOS AIRES).- «Venezuela es, sin duda, un éxito para el presidente, y Delcy es fundamental para ese éxito. Salvo que surja algún contratiempo grave, el mandatario quiere encontrar el momento«, resumió un alto funcionario del gobierno de Estados Unidos. La frase anticipa el encuentro que Donald Trump mantendrá el martes próximo en Nueva York con la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, el primero de carácter bilateral desde la captura de Nicolás Maduro.

La Casa Blanca confirmó este viernes la conversación, que será el último punto de la agenda de Trump durante su paso por la ciudad, en el marco de la Asamblea General de la ONU. El embajador estadounidense ante el organismo, Mike Waltz, precisó que no se tratará de una reunión bilateral tradicional, sino de una conversación breve e informal, del tipo de las que los mandatarios sostienen al margen de la agenda oficial.

El encuentro tiene además un peso histórico: será la primera vez en más de 11 años que un presidente estadounidense se reúne con un gobernante venezolano. El antecedente más reciente fue la breve conversación entre Barack Obama y Nicolás Maduro en la Cumbre de las Américas de Panamá, en 2015. Maduro, precisamente, fue capturado el 3 de enero por militares estadounidenses durante una operación armada en Caracas y trasladado a Estados Unidos para ser juzgado por narcoterrorismo; Rodríguez, hasta entonces vicepresidenta, asumió la interinatura y trabaja desde entonces con la administración de Trump y con el secretario de Estado, Marco Rubio, en la normalización del vínculo bilateral.

El acercamiento tiene un motor económico. A fines de agosto, ambos gobiernos alcanzaron un acuerdo petrolero que, según la Casa Blanca, otorga a Estados Unidos derechos económicos y de gobernanza sobre una estructura con más de 65.000 millones de barriles de reservas probadas venezolanas. En paralelo, el gobierno venezolano y un sector de la oposición negocian trasladar unas 31 toneladas de oro, valuadas en unos 4.000 millones de dólares y retenidas desde 2019 en el Banco de Inglaterra, hacia la Reserva Federal de Nueva York. Bajo el esquema propuesto, el gobierno interino obtendría el control legal de las reservas, aunque no podría venderlas de inmediato: funcionarían como garantía de préstamos estatales, incluida la reconstrucción tras el doble terremoto de junio.

Las sombras que persisten en Venezuela

Dentro de la propia Casa Blanca existen reservas sobre el cara a cara, por el temor de que proyecte una imagen de excesiva cercanía de Rodríguez con Washington y la deje en una posición política más frágil dentro de su país. El encuentro también genera incomodidad entre los republicanos: la congresista de Florida María Elvira Salazar aseguró el jueves que las políticas migratorias de Trump habían ido «demasiado lejos» y advirtió que «los mismos hispanos que lo llevaron a la Casa Blanca en 2024 hoy se sienten traicionados».

Los cuestionamientos al gobierno interino vienen, sobre todo, por el frente de derechos humanos. Esta semana, la Misión Internacional Independiente de la ONU para Venezuela confirmó que, pese a reformas «limitadas», el aparato represivo del Estado, responsable de violaciones de derechos humanos y crímenes de lesa humanidad, permanece «intacto».

Rodríguez liberó a cientos de presos políticos, anunció planes para cerrar la prisión de El Helicoide y recibió el jueves a representantes de Human Rights Watch, 18 años después de que el país expulsara al director de la organización, aunque los investigadores de Naciones Unidas sostienen que las prácticas represivas siguen vigentes.

La líder opositora y ganadora del Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, afirmó que una «organización represiva y criminal» sigue gobernando Venezuela y anunció que volverá al país, sin precisar cuándo. «Nos enfrentamos a una sociedad más fuerte y unida que nunca, que pide y, en algunos casos, exige mi regreso a Venezuela. Y esa es la decisión que he tomado: volver a Venezuela para estar al lado de mi pueblo», dijo en una entrevista publicada el lunes. Machado insiste además en un calendario electoral «que incluya una fecha específica para elecciones libres y transparentes».

Las viejas prácticas, mientras tanto, no desaparecieron: el jueves, el exalcalde opositor Javier Oropeza fue detenido por agentes de inteligencia apenas dos días después de regresar de su exilio en España, y recuperó la libertad unas seis horas más tarde, el mismo día en que arrancó el diálogo político entre el chavismo y la oposición impulsado por Estados Unidos.