(BUENOS AIRES).- Boca clasificó a las semifinales de la Copa Sudamericana tras vencer a San Pablo en Brasil, pero para esa serie definitoria necesita con urgencia que Sebastián Villa revierta su presente. El colombiano volvió al club hace dos meses en una negociación encabezada por Juan Román Riquelme que costó alrededor de siete millones de dólares, y todavía no logró consolidarse como titular ni devolver la inversión futbolística que el club esperaba de su refuerzo top.
Hoy Villa corre desde atrás en la consideración de Rodolfo Arruabarrena. Es suplente de Leonel Flores y también detrás de Tomás Aranda, una de las mejores apariciones de Boca en este 2026, que se ganó rápidamente la confianza del Vasco y se transformó en su primera opción cuando arma el equipo principal. La prueba llegó en San Pablo: el juvenil arrancó como titular y el colombiano esperó en el banco.
Los números desde su regreso no ayudan a su causa. Disputó 15 partidos, apenas alrededor de la mitad como titular, y convirtió un solo gol: ante Recoleta, en Paraguay, rival frente al que también había sido importante en el partido de ida. No necesariamente jugó mal, pero todavía no alcanzó el nivel esperado para recuperar un lugar entre los once.
En el clásico ante San Pablo, además, se vio una muestra de su momento. Ingresó en el segundo tiempo, con Boca en ventaja y con espacios para explotar de contra, pero no consiguió aprovecharlos: después de un buen pelotazo de Paredes que lo dejó lanzado, se le terminó yendo sola la pelota al lateral.
Confianza puertas adentro
En el plantel, de todos modos, siguen valorándolo mucho. Arruabarrena lo elogió públicamente en distintas conferencias, aunque también advirtió que todavía debe terminar de acomodarse. Puertas adentro la consideración es similar: destacan que se mata en los entrenamientos y confían en que pueda recuperar su mejor versión. En ese proceso también juega la cabeza, porque haber perdido terreno y no sentirse titular es una situación que hoy no parece ayudarlo anímicamente.
Villa tampoco es todavía el jugador que Riquelme fue a buscar: ni el de su primera etapa en Boca ni aquel 10 de Independiente Rivadavia que fue campeón y se convirtió en figura en Mendoza. Hay una diferencia de contexto, claro: allí tenía libertad para moverse por el medio y hasta aparecer como enganche, mientras que en Boca volvió a jugar principalmente por la banda, donde hasta ahora Flores le dio más respuestas al DT.
La oportunidad inmediata puede llegar este domingo, cuando Boca visite a San Lorenzo en el Bajo Flores. Arruabarrena todavía no confirmó la formación y su intención es poner lo mejor, aunque evaluará el desgaste que dejó la clasificación en Brasil; en ese escenario, darle rodaje al colombiano aparece como una alternativa concreta. Más allá del clásico, el calendario exige rotación: se viene la definición de la Copa Argentina, las semifinales de la Sudamericana contra Vasco Da Gama y la pelea en el Clausura y la tabla anual, que otorga Libertadores y título. Boca necesitará variantes y futbolistas capaces de cambiar partidos cuando las piernas pesen y los espacios sean cada vez menores, y por eso su recovery más importante no es el de una pierna ni el de una rodilla: es el de su refuerzo top.
