(BUENOS AIRES).- “Yo hubiera necesitado una oreja”, confesó Yanina Latorre al recordar el escándalo de 2017. La conductora explicó que no recurrió a un profesional tras la infidelidad de Diego Latorre porque temió que su intimidad se filtrara y prefirió atravesar la crisis en privado. El episodio había generado un escándalo mediático, y el recuerdo volvió a aparecer cuando explicó las razones personales que la llevaron a descartar esa ayuda.
La desconfianza de Yanina Latorre hacia la terapia estuvo vinculada con el temor a que una psicóloga comentara sus asuntos privados con amigas. “Yo tengo la paranoia de que soy conocida y que, si voy, (la psicóloga) va a ir con las amigas… Ya sé que es profesional, pero hay cosas que son tentadoras”, explicó. Para ella, esa posibilidad hacía riesgoso contar lo que estaba atravesando. El miedo no anulaba su necesidad de hablar: la propia conductora admitió que necesitaba apoyo, pero no quiso exponer la intimidad.
El miedo también alcanzó a la posibilidad de que un terapeuta compartiera la información con terceros. “No fui al terapeuta porque pensé: le va a decir a un amigo, a una amiga. Si es un tipo, la mujer le va a preguntar. Y para contarle la mitad de las cosas y estar paranoica, qué sé yo con quién estás”, sostuvo. La expectativa la paralizó y terminó de alejarla de la consulta profesional. La preocupación estaba puesta en que la información llegara a personas de su entorno, tal como describió en su relato.
El carácter reservado de Yanina Latorre apareció en otra definición: “yo de mis cosas complicadas no hablo nunca”, reconoció. Frente a la crisis, se ocupó de sus hijos y del trabajo, buscó salir adelante por sus propios medios y sostuvo la rutina para proteger a su familia. Esa decisión combinó el cuidado de su familia con la continuidad de sus obligaciones.
El acompañamiento a Diego Latorre formó parte de esa estrategia privada. Yanina Latorre estuvo junto a su marido mientras él iniciaba terapia. La conductora también dijo que habló en la radio para explicar su postura y que privilegia la protección de su familia y su trabajo por sobre la exposición pública.
Una anécdota reciente llevó la charla hacia la convivencia cotidiana. Diego Latorre se confundió de día antes de viajar al Mundial 2026 y volvió al domicilio una hora y media después de haber salido. “Se va y a la hora y media me dice ‘estoy volviendo, me equivoqué de día, el viaje no era hoy’”, contó Yanina.
El regreso de Diego también fue relatado con ironía por Yanina Latorre: “A todo esto, lloró con los perros, los abrazó… cuando lo despaché, sentí la felicidad de tener la casa ordenada, los perros, nadie que me rompa las pel…”. La escena acompañó su explicación sobre la privacidad: aunque muchas veces pensó en pedir ayuda profesional, eligió resguardar su intimidad. El 26 de septiembre de 2026 se conocieron sus declaraciones radiales, en las que volvió a plantear que prioriza a su familia y su trabajo antes que hacer pública su vida personal.
