(BUENOS AIRES).- “Si hay pruebas contundentes, la justicia lo reabre”, dijo Ana Rosenfeld al opinar sobre la denuncia contra Joaquín Levinton. La abogada distinguió entre una causa archivada, que a su entender podría reabrirse si se incorporan elementos nuevos, y un sobreseimiento definitivo, que consideró cerrado una vez agotadas las instancias.
Ana Rosenfeld sostuvo que la situación procesal no puede determinarse a partir de versiones contrapuestas, sino con la revisión del expediente y de la resolución judicial. “Por eso, la clave está en el expediente”, dijo durante una entrevista telefónica. También indicó que hay que comprobar si las inconsistencias mencionadas en torno al archivo aparecen en esa resolución; para ella, la respuesta depende de qué estableció formalmente el juzgado.
Al referirse puntualmente a este caso, Ana Rosenfeld aclaró que hablaba desde su propia evaluación. “Yo creo que en este caso, a ver, esto es ya opinión, creo, por lo que estuve hablando y averiguando a la tarde, acá no hay un sobresedimiento firme. Creo yo, es archivada, porque ella no se presentó más. Ella podría pedir que se reabre la causa”, dijo. Así presentó su conclusión como una opinión basada en información que había averiguado, no como una decisión judicial.
En la entrevista, Rosenfeld atribuyó a la parte de Levinton la versión de que la causa se archivó por inconsistencias y porque la denunciante dejó de presentarse. También planteó que la mujer sostiene que dejó de concurrir porque él la habría obligado a no hacerlo. La abogada no resolvió esa contradicción: presentó las dos versiones en potencial y señaló que había que establecer cuál era cierta.
En su explicación general, Rosenfeld diferenció el archivo de una resolución firme de sobreseimiento. “Pero si esto se archivó simplemente y hay nuevas pruebas que se puedan introducir, se reabre”, afirmó. Para el supuesto contrario, sostuvo que si el sobreseimiento quedó firme después de las instancias de apelación, no se vuelve a abrir la misma causa. La posibilidad de aportar elementos nuevos, dijo, sería determinante para que la Justicia evalúe una reapertura.
Rosenfeld también distinguió entre retirar una denuncia y dejar de impulsar un expediente. “Lo que pasa es que no hubo un retiro de denuncia. Hay que tener pruebas”, dijo. Explicó que una persona puede dejar de instar la causa, dejar de intervenir como querellante o desistir de esa participación. Según señaló, si hay desistimiento, la obligación de seguir investigando depende de si se trata de un delito de acción pública o privada.
Durante el intercambio, un conductor mencionó videos que, según dijo, la denunciante había descrito como vinculados a presuntos actos de sometimiento sexual. La conversación no acreditó que esos videos existan, cuál sería su contenido ni su autenticidad; el conductor también afirmó que no se habrían presentado al ratificar una versión sostenida en 2023, pero no aportó documentación para respaldarlo. Ana Rosenfeld cerró con una salvedad: “Pero para hablar hay que conocer el expediente y no lo conozco, simplemente me limité a decir que con un sobreseguimiento definitivo la misma causa no se reabre y con pruebas, pruebas de una causa archivada, sí.”
