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Boca: el campeón mundial que vendió sus camisetas para sostener a su familia

 

Una historia de sacrificios y un reencuentro inesperado con su pasado xeneize.

 
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Fuente: Conmebol Twitter oficial

(BUENOS AIRES).- “La última vez que tuve que salir a trabajar lo hice como remisero”, contó Pablo Jerez, campeón mundial con Boca en 2003. La enfermedad de su hija Zoe cambió sus prioridades y lo llevó a trabajar con un auto prestado para sostener a su familia. También vendió camisetas que había usado durante su carrera para afrontar las dificultades económicas.

Jerez se formó en las divisiones inferiores de Boca y llegó a Primera durante el ciclo de Carlos Bianchi. En 2003 integró el plantel que ganó el Torneo Apertura, la Copa Libertadores y la Copa Intercontinental. Esa consagración lo convirtió en campeón del mundo con el club. En 2004 sumó la Copa Sudamericana.

Mientras su carrera avanzaba, Zoe atravesó un cuadro de salud grave: sufrió meningitis por un virus intrahospitalario, hidrocefalia y una fuerte infección. Los médicos llegaron a advertirle a Jerez que podía quedar postrada y en estado vegetativo. La situación familiar empezó a ocupar cada vez más lugar en su vida, mientras crecían las necesidades de cuidado y los gastos.

Jerez decidió al principio no contar en Boca lo que estaba pasando porque atravesaba un buen momento profesional y quería conservar su lugar. Con el tiempo, la preocupación afectó su rendimiento y su carrera. “No dije nada en el club porque estaba en un buen momento, pero mi cabeza no estaba en orden y fui decayendo”, recordó sobre esa etapa.

Las dificultades económicas llevaron a Jerez a vender camisetas que había usado durante su carrera. Algunas eran de Boca y estaban vinculadas con sus años de mayor gloria, pero en ese momento también representaban un recurso para afrontar las necesidades de su familia. “Llegué a vender las camisetas de Boca. No me quedó otra que tomar la decisión”, contó.

Jerez también buscó ingresos trabajando como remisero con un auto prestado. En esa etapa, explicó que no tenía oficio ni formación y que había tenido que salir a trabajar para sostener a su familia y afrontar los gastos vinculados con el tratamiento y las necesidades de Zoe.

Jerez siguió jugando en el Ascenso porque mantenerse como profesional le permitía conservar una obra social que ayudaba a cubrir medicamentos, escuela y transporte para Zoe. Midland le renovó el contrato y, tiempo después, Boca volvió a incorporarlo para trabajar en el fútbol femenino. Empezó como coordinador y luego se sumó al cuerpo técnico de Las Gladiadoras, con las que disputó la final de la Copa Libertadores 2022.

En 2024, la familia de Jerez localizó una de las camisetas que él había vendido y se la compró a un coleccionista para devolvérsela. Era la de número 14, de mangas largas, que había usado en 2003. Al reencontrarse con la prenda, escribió: “No pude aguantar tanta emoción. Gracias a toda mi familia”. La camiseta había sido parte de una temporada en la que Jerez integró el plantel que ganó tres títulos con Boca; su recuperación le devolvió una pieza de esa etapa.