(BUENOS AIRES).- «Me gustaría acompañar a todas esas personas, jugadores, exjugadores o chicos que estén viviendo ese proceso para que cuando les toque estén mejor preparados», dijo Juan Forlín. El exdefensor de Boca se retiró en 2022 y, en una entrevista publicada el 5 de octubre, explicó que quiere acompañar a futbolistas durante el cambio de vida que implica dejar la actividad profesional.
Forlín empezó a prepararse para el final de su carrera mientras todavía jugaba. Hizo cursos de marketing, análisis de juego, fútbol formativo y alto rendimiento, además de dos maestrías: una vinculada al fútbol formativo y otra al alto rendimiento. Aun con esa preparación, el retiro no fue sencillo: «Son 20, 25 años que venía acostumbrado a tener hábitos diarios iguales», explicó.
La despedida se volvió concreta cuando Forlín leyó su carta de retiro. «Cuando empecé a leer la carta de retiro mía, ahí fue cuando se me empezaron a caer las lágrimas y me di cuenta de que ya no iba a estar ese jugador», recordó. Durante décadas, su vida había seguido una rutina de levantarse temprano, entrenar, comer, descansar y volver a prepararse para el partido siguiente.
Forlín atribuyó al coaching el cambio en su manera de entender el fútbol. «¿Qué cambió mi manera de ver el fútbol ahora? El coaching», explicó, y señaló que hoy intenta comprender qué hay detrás de las conductas y dichos de jugadores, entrenadores y periodistas. «Me hago más preguntas de por qué dice lo que dice o por qué hace lo que hace, que antes por ahí miraba más la acción puntual sin intentar ver el contexto», agregó.
La forma en que mira a los futbolistas también orienta su deseo de acompañarlos. «No dejan de ser jugadores, son personas. Yo los veo como personas a todos», sostuvo Forlín. Su planteo pone en primer plano la experiencia de quienes dejan de competir y atraviesan una transición, más allá del lugar que ocupaban dentro de un plantel.
Más allá del futbolista
Forlín resumió en una frase el consejo que le daría a su versión de 20 años: «Que disfrutase, que sea quien él quiera ser». Dijo que durante su carrera sintió que a veces se esperaba que cumpliera el papel social asignado a un futbolista: «Muchas veces sentía que cumplía un rol, un papel de jugador de fútbol, de la etiqueta esa. Y por ahí nos olvidamos de la persona». También recomendó ser auténtico y seguir aquello que a uno le gusta: «Que sea lo más auténtico posible y que, si hay algo que le gusta, que siga por el camino que le gusta y que pelee por ello».
El recorrido de Forlín empezó en las inferiores de Boca: debutó en Primera en 2008 y, en 2009, se afianzó como titular y pasó al Espanyol de Barcelona. Ese año recibió su primera convocatoria a la Selección argentina, durante el ciclo de Diego Maradona, y formó parte del plantel que enfrentó a Venezuela y Bolivia por las Eliminatorias para el Mundial de Sudáfrica 2010. Desde los 14 años, contó, había incorporado en Boca una mentalidad de competir y ganar cada partido: «Como hincha de Boca, que también soy, quería que Boca gane». También recordó: «Si no estaba a la altura, si no ganábamos, yo sentía que me tenía que ir».
