(BUENOS AIRES).- “Un día estuve 5 horas seguidas y dije esto es un papelón y es peligroso”, contó Moria Casán al explicar que intenta reducir el uso del celular y hacer períodos de desconexión. La conductora reconoció que la adicción se le volvió difícil de manejar y detalló los cambios que empezó a probar.
La charla ocurrió durante el pase matutino con el noticiero que antecede a su programa en Canal 13. Moria Casán explicó que no busca abandonar por completo el teléfono, sino dejar de estar pendiente de manera constante. “Necesito hacer un detox”, dijo a sus compañeros, y describió el hábito, incorporado en los últimos tiempos, como una conducta nociva que decidió corregir.
El episodio que la alarmó ocurrió cuando advirtió cuánto tiempo llevaba con el celular. Moria Casán recordó: “Un día estaba viendo…y veo la cantidad de horas… y me había pasado cinco horas con el celular. Y dije «Qué es esto, mi amor? ¿Cómo me pudo atrapar así?»”. La pregunta, contó, surgió al dimensionar cuánto la había atrapado el uso del aparato.
La lectura fue otra señal de ese cambio de hábitos. Moria dijo que volvió a los libros después de notar que le costaba sostener una actividad que antes disfrutaba: “Estoy dejando el celular y empecé a leer de vuelta porque era un papelón. ¡Papelón! Yo leía cuatro libros al mes y ahora me costaba llegar a uno. Sí, si, si si”. La reducción de su tiempo de lectura fue uno de los motivos que la llevó a intentar desconectarse.
El trabajo también explica por qué usa el teléfono con frecuencia. “Y… lo uso mucho para sinopsear, para trabajar, abro el celular y al instante tengo cosas de mi vida, del trabajo, al hacer tele en vivo siempre necesitás estar en contacto y si no estás igual todo el tiempo”, señaló. La actividad en televisión en vivo y la necesidad de mantenerse comunicada hacen que no pueda dejar de usarlo por completo.
La estrategia que describió consiste en apagar el celular durante algunas horas y conservar el teléfono de línea. “Y bueno, dejo, guardo unas cuantas horas directamente apagado. Y el que se quiero comunicar conmigo de cosas urgentes que es mi familia lo que me interesa, saben. Ah y no saqué el teléfono de línea que me da como una ayuda. Mucha gente sacó el teléfono de línea y yo no, lo quiero conservar porque es como una ayuda para dejar el celular también”, explicó. Así, reserva una vía para los asuntos urgentes de su familia mientras intenta pasar tramos del día sin el aparato.
Moria también relacionó el uso excesivo con molestias físicas y con la búsqueda de aprobación ajena. “El dedo ya me duele, y eso que mi celular tiene lapiz. El celular también es para la validación ajena, y tanto para el hate como para los likes es peligroso”, advirtió. Su intento de desconexión apunta tanto a reducir el tiempo frente a la pantalla como a modificar una costumbre que, según dijo, puede volverse perjudicial.
