ESPECTÁCULO

«Yo lloraba»: Claudia Villafañe destapó la realidad del casamiento de Dalma Maradona

 

Una clienta difícil y un pedido inesperado.

 
Claudia Villafañe
Claudia Villafañe

(BUENOS AIRES).- “Mi peor clienta fue mi hija, Dalma. Fue tremenda”, dijo Claudia Villafañe al recordar la organización del casamiento de Dalma Maradona. En La cocina rebelde, la organizadora de bodas contó cómo se cruzaron el trabajo y el vínculo familiar durante los preparativos de la fiesta.

La charla comenzó con una reflexión de Coco Carreño sobre las tareas que implica una boda. “¡Qué quilombo casarse! Son muchas cosas para tener en cuenta. Que la comida, que la ambientación, que el entretenimiento… ¡Es un lío!”, dijo. Villafañe tomó ese comentario como punto de partida para hablar de su experiencia al planificar el casamiento de su hija.

La participación de Flor, mano derecha de Villafañe y mejor amiga de Dalma, fue parte del recuerdo. “Flor, mi mano derecha, izquierda y todo, es la mejor amiga de Dalma. ¡Imagínense cómo estaba! Yo lloraba. Me la pasaba llorando. Flor me decía ‘no le lleves el apunte, dejámela a mí, vos decile a todo que sí’”, contó. La organizadora recordó así tanto el malestar que atravesó como el consejo que recibía durante los preparativos.

Uno de los pedidos de Dalma fue difícil de resolver: unos lentes de colores que cambiaban de luz. Claudia Villafañe contó que recorrió distintos lugares sin encontrarlos y recordó la insistencia de su hija: “En su momento eran el boom y yo no los conseguía en ningún lado. Me recorrí todo y nadie los tenía. Dalma me dijo ‘esta es la única cosa que te pedí’”. Para Dalma, según el relato de su madre, esos lentes eran lo único que le había encargado para la boda.

Aunque le hizo creer a su hija que no los había conseguido, Villafañe sí preparó una sorpresa para la fiesta. “Al final le hice creer que no los habíamos conseguido y dejamos uno en el cubierto de cada invitado”, contó. En lugar de revelarle que había encontrado los accesorios, dispuso uno para cada invitado. Así, Dalma llegó a la celebración convencida de que el pedido no se había cumplido.

La sorpresa apareció cuando Dalma y su pareja iban a salir del escenario. Claudia Villafañe recordó que todos los invitados tenían puestos los lentes y describió la reacción de su hija: “Cuando ellos iban a salir del escenario, todos tenían los lentes puestos. Se quiso morir, pero me la hizo padecer”. El desenlace convirtió el encargo que había generado tanta preocupación en una escena preparada a escondidas.

Villafañe recordó el episodio entre risas y lo contó como parte de su trabajo organizando casamientos. La historia dejó en primer plano la dificultad particular de tener a su hija como clienta y a Flor, amiga de Dalma y mano derecha de la organizadora, en medio de ambas. Su relato terminó con la reacción de Dalma ante los lentes y la frase con la que resumió cuánto le había costado atravesar esos preparativos.