(BUENOS AIRES).- Rafael Santos Borré perdió terreno en River porque Leonardo Ponzio prioriza delanteros capaces de asociarse con los mediocampistas y participar del juego interno. Esa característica explica por qué el colombiano no consiguió la continuidad que esperaba desde su regreso y por qué hoy parte detrás de otras opciones en el ataque.
El periodista Juan Balbi explicó que la diferencia responde al funcionamiento colectivo que busca el entrenador, y no exclusivamente al rendimiento goleador de Borré. Ponzio pretende que sus atacantes intervengan en la construcción de las jugadas y se conecten con los futbolistas que llegan desde la mitad de la cancha. En esa evaluación, Lucas Beltrán y Sebastián Driussi aparecen por delante del colombiano en la consideración del cuerpo técnico. El criterio también contempla lo que cada delantero aporta durante la circulación de la pelota, antes de que la jugada termine en el área.
Beltrán combina presión y presencia en el área con capacidad para asociarse con los volantes. Esa combinación le da una ventaja concreta en la competencia interna: además de ocupar posiciones de ataque, puede participar del circuito de pases que propone Ponzio. La explicación pone el acento en esa conexión con el mediocampo como uno de los rasgos que separan al delantero de Borré en la disputa por los minutos. Su aporte, entonces, se mide también por cómo se integra al juego del equipo.
Driussi, por su parte, presenta características compatibles con la idea de Ponzio y actualmente aparece un escalón por encima de sus competidores directos. Logró afirmarse dentro de la estructura del equipo y ubicarse entre las principales alternativas ofensivas, pese a no haber realizado la pretemporada. Así, su consideración no depende solo de una posibilidad a futuro: ya ocupa un lugar entre las opciones que el entrenador tiene para el ataque.
El regreso de Borré también estuvo condicionado por una lesión muscular que sufrió después del amistoso ante Flamengo. El problema le impidió comenzar el semestre con normalidad y afectó su proceso de adaptación tras volver al club. Ese contratiempo se suma a la diferencia de características que explicó Balbi: el lugar en el ataque depende también de cuánto pueda integrarse cada delantero al juego colectivo.
Los números muestran el espacio que tuvo hasta ahora: desde su regreso, Borré disputó 11 partidos y acumuló 451 minutos en cancha. En ese lapso convirtió un gol y no registró asistencias, sin consolidarse como una pieza habitual del once. River invirtió 3,9 millones de dólares para recuperar la totalidad de su pase, adquirido al Internacional de Porto Alegre. Esa inversión también explica la atención que despierta su presente dentro del club.
Rafael Santos Borré tiene contrato con River y tiempo para intentar revertir su situación, pero deberá aprovechar las oportunidades que reciba para acercarse a las exigencias del entrenador. Ponzio cuenta con distintas alternativas para el ataque y, por ahora, Beltrán y Driussi reúnen características que se ajustan a su propuesta. La pelea por un lugar sigue abierta: Rafael Santos Borré tendrá que mostrar que puede aportar al funcionamiento que busca el equipo.
