(BUENOS AIRES).- “No es que no tengan talento, sino que no tienen oportunidades”, dijo Juan Andrés Gómez al explicar su trabajo con juveniles del interior. A los 55 años, el exdefensor que ganó la Copa Libertadores con River vive en Corrientes y trabaja como intermediario para acercarlos a distintos clubes.
Su primera oportunidad estuvo en las Inferiores de River, mientras trabajaba en una imprenta para sostenerse en Buenos Aires. Cada jornada empezaba a las cinco de la mañana: debía cumplir su horario laboral y después trasladarse hasta Núñez para entrenarse. Gómez recordó el cansancio y las veces que no llegaba al estadio: “Hubo días en los que me caía por el cansancio. Cuando volvía del trabajo, en lugar de seguir hasta el estadio, me bajaba para ir a dormir”.
Las ausencias hicieron que quedara libre de River. Gómez no abandonó el fútbol y se incorporó a Argentinos Juniors, donde pasó cuatro temporadas antes de que el club de Núñez lo contratara otra vez. El regreso fue para integrar el plantel profesional, ya no las Inferiores en las que había empezado mientras combinaba el fútbol con el trabajo.
Gómez disputó los 14 partidos de River en la Copa Libertadores de 1996 y fue el único futbolista del equipo que jugó todos los encuentros. Integró el plantel dirigido por Ramón Díaz que ganó el torneo. “Hay muchos grandes jugadores con más cartel y trayectoria que yo que no tuvieron la suerte de ganar esa Copa. Yo estuve un año y la ganamos”, dijo sobre aquella consagración.
El 26 de noviembre de 1995, antes de la conquista continental, Gómez enfrentó a Diego Maradona en un Superclásico. El defensor fue elegido como figura del partido por encima de Maradona y Enzo Francescoli. “Di varios batacazos en un año. Después de un Superclásico terminé siendo la figura de la cancha por encima de Maradona y Francescoli”, recordó.
La Real Sociedad fue su siguiente destino después de River. Gómez tuvo un comienzo complicado, pero logró revertirlo y terminó entre los favoritos de los hinchas. Sus actuaciones despertaron el interés del Milan y la Juventus, aunque rechazó ambas posibilidades. “Era muy feliz en San Sebastián y decidí quedarme. Hoy me doy cuenta de que estuvo bien”, explicó.
La propuesta del Atlético de Madrid llegó más adelante, pero una grave lesión en un tobillo cambió sus planes. Gómez pasó cerca de dos años buscando una recuperación que no llegó y se retiró a los 31 años. En agosto de 2003 recibió una despedida en el Vicente Calderón ante unos 45.000 espectadores y después volvió a Corrientes acompañado por sus amigos. “Salí de mi pueblo con dos objetivos: triunfar en el fútbol y regresar cuando terminara mi carrera”, dijo.
El reencuentro con Maradona se produjo en diciembre de 2019, durante un partido solidario en el estadio de Argentinos Juniors en homenaje al periodista Sergio Gendler. Maradona, entonces entrenador de Gimnasia, no pudo jugar porque había sido operado recientemente, aunque acompañó a las glorias de Argentinos. “Es como volver de vacaciones a la casa de mamá”, expresó durante su regreso a La Paternal.
Los negocios fueron otro capítulo después del retiro: Gómez compró camiones, abrió una escuelita de fútbol y participó de un proyecto inmobiliario, aunque algunas de esas apuestas terminaron mal. “Hice muchas cagadas en negocios de los que no tenía ni idea porque me fueron llevando y arrastrando. Invertí en camiones que después tuve que vender, pero lo importante es que corté a tiempo”, reconoció. Hoy vive en Curuzú Cuatiá y usa sus contactos europeos para acercar juveniles del interior a distintos clubes.
