“Me pusieron el mote de El Huracán de Arequito, pero a veces me pesa porque la gente…”

¡Soledad Pastorutti dio una entrevista y fue muy sincera!
<a href="https://elintransigente.com/espectaculo/2019/07/23/me-pusieron-el-mote-de-el-huracan-de-arequito-pero-a-veces-me-pesa-porque-la-gente/" rel="bookmark"><time class="entry-date published" datetime="2019-07-23T18:51:08-03:00">julio 23, 2019</time><time class="updated" datetime="2019-07-23T18:51:09-03:00">julio 23, 2019</time></a>

Muchas veces se considera que el éxito de un artista es resultado de la suerte, lo que es un gran error porque ninguna primera figura logró destacar y mantenerse en el mundo del espectáculo sin talento, capacidad de trabajo y voluntad para superar los inconvenientes que se cruzaron en su camino. En una extensa entrevista que dio al portal Teleshow, Soledad Pastorutti habló sobre este y otros temas.

La joven reconoció que el comienzo de su carrera profesional se lo debe a su padre. “Él siempre fue muy insistente. Eso también hizo que nos peleáramos mucho porque yo le decía: ‘Basta, papá, ya está’. Pero te digo una cosa, yo le hice una canción para mis viejos, aunque nunca dije que era para ellos. Un chamamé, “Principio”. La parte que habla de mi mamá dice: ‘Y si ella se preocupa es porque te ama, de seguro no te quiere molestar, ha sido siempre gente de pocas palabras, pero si buscás en su mirada verás qué tiene para contar’. Y de él dice: ‘Él ha hecho magia siempre con su miseria, silbando bajo vuelve de trabajar, con su sonrisa triste te guiña un ojo, te dice que la vida lo es todo, que no se puede desperdiciar’, comenzó reconociendo la cantante.

Y luego fue todavía más sincera. “Mi viejo siempre fue eso: capaz que estaba abrumado de problemas, los mismos problemas que tenía la clase media baja en aquellos años, fundido por ahí, y siempre venía de trabajar silbando, contento. Nunca trajo esos problemas a casa. Yo nunca vi a mis papás en esa situación de tristeza, por lo menos nunca me lo demostraron. Y eso es lo que a mí me ha hecho ser lo que soy”, reconoció la Sole.

Creo que la vida es un montón de matices: incluso estando triste uno puede sonreír, ¿no? Entonces, yo siento que un espectáculo, un recital, tiene que ser eso: tenemos que pasar por todos los estados de ánimo, y hay que saber llorar y hay que saber reírse, divertirse. Y a mí me gusta que en un contexto de un festival folclórico la gente se divierta. Me pusieron el mote de El Huracán de Arequito, pero a veces me pesa porque la gente estará esperando que venga con el poncho”, confesó Pastorutti.

Luego la joven habló de sus intenciones al subirse a un escenario. “Quiero que la gente la pase bien. Por eso también he abordado en los últimos tiempos otros ritmos, incluso la cumbia, que también es parte del folclore latinoamericano. Trato de que la gente se identifique desde todos los estados de ánimo”, remarcó la cantante, para luego hablar de los prejuicios que debió enfrentar cuando decidió sumar nuevos ritmos a su estilo tradicional.

“A veces los prejuicios parten de uno mismo. La primera reacción de cualquier persona es: ‘No me gusta’. Y a lo mejor no es que no te gusta, sino que no lo conocés. Entonces hay que darse la oportunidad. Todo es un proceso de un tiempo, y creo que en mi caso el cambio fue paulatino, con mis años, con mis deseos, con los cambios que también sufrí yo como mujer, como persona. Es importante en ese sentido ir con el pulso natural de lo que te pide el sentimiento, y creo que no puedo no cambiar porque está en mi esencia: termino esta entrevista y me voy a llevar algo de acá, y eso me va a trascender y va a hacer que una cosa cambie en mí”, remarcó la joven.

“En esencia, a mí me siguen doliendo las mismas cosas. Pero ahora estamos viviendo un cambio de paradigma que nos tiene a todos medio descolocados: no sabemos muy bien qué pensar. Está la necesidad de replantearse un montón de cosas, y aunque no tengamos muy claro hacia dónde vamos, siempre que haya respeto y que haya cariño e intenciones de convivir, todo lo que está sucediendo puede ser muy positivo”, aseguró la intérprete.

“¿Contra qué prejuicios tuviste que luchar?”, le preguntó entonces la periodista. “Bueno, ya el hecho de haber elegido música folclórica. En las grandes ciudades, sobre todo, es como una música muy del interior, muy de una clase social de cierta gente, incluso de una clase social que no se veía reflejada en el contexto donde yo vivía. Cuando empecé no podía compartir con muchos de mis compañeros esta situación de amar el folclore, pero también por un prejuicio propio, no solamente ajeno. Después, creo que el hecho de mi condición de mujer, que si bien en mi familia nunca hubo problema, yo siempre me sentí muy apoyada por mi abuela, mi mamá, mi papá, por ahí para el resto era más complejo porque te miran desde otro lugar. Hoy ya no tanto, pero al principio fue más difícil…”, reconoció la joven.

Y luego dio más detalles al respecto. “El público, en general el femenino, es bastante crítico de muchas cosas: cómo te vestís, qué te pones, si te maquillás, si no te maquillás. Tuve que atravesar la adolescencia siendo una persona pública y no entendiendo cómo manejarme. Y la adolescente está tratando de encontrarse todo el tiempo: se mira al espejo, se gusta, no se gusta. Bueno, a mí me pasó públicamente. Entonces, a mucha gente no le gustaba cómo me vestía, o si me empezaba a maquillar, lo criticaban; si me cortaba el pelo, si me cambiaba el color… Y en ese lío, es muy difícil encontrarse”, lanzó la Sole.