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Beto Casella

ESPECTÁCULO

Beto Casella se ausentó de Bendita TV y tuvieron que reemplazarlo

El conductor debió faltar a trabajar por un tema de salud, y Edith Hermida lo reemplazó al aire.

Beto Casella es uno de los mejores conductores y de los que más perdura en la televisión argentina. Desde hace 17 años está al frente de Bendita TV, y se muestra muy feliz al frente de este programa, intentando no tener que ausentarse. Sin embargo, al comenzar el programa, los espectadores se sorprendieron al ver a Edith Hermida conduciendo el programa.

Al comenzar el programa de ayer, con la música de fondo, se pudo ver que Edith Hermida era quién estaba por hacer la conducción, ya que Beto Casella no se encontraba en el piso. Entonces, la figura comentó: «Acá estamos empezando un nuevo programa de Bendita, ¿Dónde está Beto Casella? El que sabe es Franco, ¿vino tu papá?».

Frente a la respuesta detrás de cámaras del hijo de Beto Casella, que comentaba no saber dónde estaba el padre, Edith expresó sorprendida: «¿Pero no lo llamaste? ¿Te preocupas por él?». Rápidamente, Franco Casella salió al aire y explicó: «Si, hablé con él, jugaba River hoy, pero no faltó por eso. Se hizo un retoquecín y está…». Pero entonces, Edith expresó: «¿Qué? Divino, divino… ¿Podés no contar las cosas que no quiere contar?».

Sin embargo, luego la conductora comentó que Beto «está siempre, aunque haya partido él viene siempre, es como Sarmiento». A lo que, tanto Franco como el resto de los panelistas recordaron que Beto Casella había contado al aire, el día anterior, qué era lo que se iba a hacer. Durante la emisión del miércoles, Beto Casella decidió mandar un saludo especial e inesperado.

«Un saludo a Gustavo Sampietro va a ver si me arregla un poco la cicatriz de la napia que quedó como quedó, torcida», había compartido Beto Casella el miércoles. Cabe recordar que el conductor, tiempo atrás contó que, «lo que parecía un granito terminó siendo un quiste maligno, de esos que hay que extirpar. Extirpar, en mi caso, significó hacer un agujero como de un balazo, entraba un dedo, en el medio de la nariz».