El economista Alejandro Werner, exdirector del Departamento del Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional (FMI), aseguró que la economía argentina “va bien”, aunque advirtió que la recuperación será lenta y exigirá ajustes finos. En su análisis, destacó los avances del plan impulsado por el gobierno de Javier Milei, pero remarcó que los resultados no serán inmediatos.
Durante la entrevista, Werner puso el foco en el proceso de desinflación. Sostuvo que es preferible avanzar de manera gradual antes que forzar una baja rápida que luego resulte insostenible. En ese sentido, consideró positivo que la inflación proyectada para 2026 ronde el 30%, teniendo en cuenta el punto de partida de la economía argentina.
Un diagnóstico positivo con advertencias técnicas
El exfuncionario del FMI valoró el ancla fiscal del programa económico. “Está asegurada mientras Milei sea Presidente”, afirmó, y explicó que ese factor brinda previsibilidad, algo que históricamente fue escaso en la Argentina. A su vez, destacó que los problemas actuales no difieren de los que enfrentaron otros países en procesos de estabilización.
Sin embargo, advirtió que aún falta una “sintonía fina” en áreas clave. Señaló que el mayor desafío está en la política monetaria, la acumulación de reservas internacionales y la necesidad de mayor flexibilidad del tipo de cambio. Según su mirada, todavía no hay un consenso claro sobre el régimen cambiario que necesita el país.
Werner también planteó que el Gobierno tiende a exagerar los logros. Si bien reconoció que los avances son importantes, subrayó que los procesos económicos llevan tiempo. “Los resultados no se dan de manera tan inmediata”, explicó, en línea con su visión de una recuperación más gradual.

Reformas estructurales y el desafío de crecer
En otro tramo, el economista coincidió con la idea de que la estabilidad macroeconómica es la base del desarrollo. No obstante, aclaró que no es suficiente por sí sola. En ese sentido, planteó la necesidad de impulsar políticas que favorezcan la aparición de nuevos sectores productivos y el crecimiento sostenido.
Además, sostuvo que no se deben mantener artificialmente sectores que están en declive. “No hay que sostener actividades con respiración artificial”, afirmó, y propuso acelerar la creación de nuevas empresas en áreas dinámicas de la economía argentina.
Por otro lado, advirtió sobre los costos sociales del ajuste. Señaló que una economía más abierta puede implicar salarios más bajos y una menor protección social en el corto plazo. Esto, según explicó, obliga a pensar mecanismos de transición que acompañen ese proceso sin generar un deterioro mayor.
Finalmente, Werner se mostró optimista en el mediano plazo. Aseguró que la Argentina “tiene un muy buen futuro”, aunque evitó precisar cuándo se verán resultados concretos. En ese marco, insistió en la necesidad de actuar con prudencia y consolidar las bases actuales para sostener el crecimiento a largo plazo.
