Luis Ventura atraviesa uno de los momentos más tensos de su vida. Un joven de 26 años fue detenido en San Nicolás, provincia de Buenos Aires, acusado de coacción agravada tras enviarle al periodista una serie de amenazas de muerte por WhatsApp. El arresto se realizó mediante un operativo conjunto entre la policía bonaerense, la DDI local y la División Delitos Informáticos Complejos de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires.
Los detalles de la causa por amenazas de Luis Ventura
Según la causa judicial, las amenazas comenzaron el 20 de abril de 2025, cerca de las 21:00, y se repitieron el 12 y 28 de junio y el 2 de septiembre de ese mismo año, siempre desde números diferentes, lo que llevó a los investigadores a presumir un hostigamiento sistemático. Ventura relacionó el inicio de las intimidaciones con su participación en un programa de televisión ese mismo día, donde había expuesto información de interés público.
Los mensajes, que incluían agravios antisemitas y referencias explícitas a armas y asesinatos dirigidas tanto a él como a su familia, fueron leídos por el propio periodista al aire. Uno de ellos decía: «Rata judía, seguís hablando cagadas en la tele. Me dicen El Caimán. Hace dos meses me escapé del penal de Ezeiza con mi compa de celda, que le decía El Carnicero». Otro era aún más directo y brutal en sus términos. El expediente quedó a cargo del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N° 59, bajo la titularidad de la jueza Sandra Vites, quien ordenó medidas urgentes y convalidó la detención.
Durante el allanamiento en el domicilio del acusado, ubicado en la calle León Guruciaga al 1300, se secuestraron dos teléfonos celulares. Estos, deberán ser analizados como parte de la investigación. El sospechoso quedó imputado por coacción agravada.
Este viernes, en el programa A la tarde (América), Ventura habló sobre cómo vive la situación. Lejos de mostrarse quebrado, trazó un paralelismo con su experiencia en el mundo del fútbol y las barrabravas. «Uno empieza a naturalizar situaciones que deberían espantar». También fue contundente al responder si la presión lo lleva a autocensurarse: «La vocación del periodista lleva a situaciones difíciles. No quiero comentar porque puedo ser muy lapidario, es mejor que los protagonistas cuenten con sus acciones y palabras sus historias».
