Wanda Nara regresó a Argentina y lo hizo a su manera: con 18 valijas, Martín Migueles a su lado y sin responder una sola pregunta de la prensa que esperaba en el aeropuerto. Ninguna consulta logró romper su hermetismo, ni sobre el viaje, ni sobre Maldivas, ni sobre el divorcio con Mauro Icardi. Migueles tampoco habló: se dedicó a mirar el teléfono mientras la esperaban.
Pero si el regreso fue en silencio, las redes contaron otra historia. Antes de volver, Wanda compartió una selección de postales de su viaje asiático que generaron miles de reacciones. La imagen que más llamó la atención la muestra recostada boca abajo en una habitación de hotel, en tanga, revisando el celular. Con el perfil nocturno de una ciudad asiática de fondo: rascacielos iluminados y una torre de comunicaciones recortándose contra el cielo.
El recorrido de Wanda Nara por Japón
El viaje de Wanda combinó cuestiones legales y personales. Arrancó en Milán, donde asistió a una audiencia sobre la división de bienes con Icardi. Después viajó a las Islas Maldivas, destino que ya conocía de su vida con el futbolista, donde apareció en bikini con el mar de fondo. La última parada fue Japón, donde recorrió ciudades, visitó santuarios y estaciones de tren. Además, compartió momentos con Migueles que incluyen una cena en Kyoto con platos de aguacate, carne y ensalada.

La razón de la demora en regresar al país tuvo explicación de su abogada Ana Rosenfeld en LAM: Wanda estuvo esperando que Icardi le devolviera sus pertenencias de la casa de Estambul, muchas de ellas con valor sentimental y otras pertenecientes a sus hijos. La mudanza prometida tardó más de lo previsto.
El arribo al aeropuerto con 18 valijas, Migueles en el lateral y la prensa sin respuestas fue la imagen que cerró semanas de negociaciones, demoras y traslados entre continentes. Una etapa de transición marcada por el desgaste de los conflictos legales, que Wanda eligió atravesar en movimiento, con postales de lujo y el silencio como escudo.
