Todo empezó con una visita al camarín que, según Betiana Blum, solo buscaba ser un gesto amable. Terminó en uno de los cruces más picantes del ambiente teatral en lo que va del año. El 15 de marzo, después de ver Cuestión de género en el Teatro Metropolitan, Blum pasó a saludar a Moria Casán. Lo que dijo adentro de ese camarín desató una polémica que todavía no para.
Qué pasó entre Betiana Blum y Moria Casán
Blum contó su versión en Almorzando con Juana, en Eltrece. Según ella, solo quiso aportar una devolución profesional: «A mí me pareció que la primera parte de la obra era un poquito larga. Entonces, siempre trato de aportar y le dije ‘a mí me parece que la primera parte se puede…'». No llegó a terminar la frase. Moria la cortó en seco: «¡El director dirigió la obra!», dejando en claro que ninguna sugerencia era bienvenida, menos en ese momento y en ese lugar.

La versión de Casán fue bastante más dura. La One explicó que acababa de terminar la función, estaba en su proceso de descanso post escena y no le había pedido ninguna devolución a nadie. «Cuando uno se termina de duchar necesita estar cómoda… viene a saludar y me empieza a decir las cosas que tengo que hacer», relató en televisión. Y cuando Blum subió a redes una foto de ese encuentro felicitándola, Moria fue directa: «la foto de la hipocresía».
Pero lo que realmente escaló el conflicto fueron las palabras que Casán pronunció en otros medios. Sin anestesia, La One disparó: «Betiana Blum me tiene harta porque la verdad que es una negadora serial, me chupa un huevo. Es una pesada». Y por si quedaba alguna duda sobre cómo evalúa a su colega en términos más amplios, agregó algo que no dejó margen para la interpretación: «Creo que lo que le pasó a esta mujer es estar en un teatro lleno, ver que la gente ovaciona de pie. Se molestó y lo niega, mi amor. Pero besito, está mayor, qué sé yo. Yo soy mayor también, pero creo que cognitivamente estoy mejor que ella».
Blum, por su parte, eligió la calma como estrategia. En el programa de Juana Viale minimizó la escalada, dijo que nunca quiso dirigir a nadie y cerró con una frase que suena casi a provocación involuntaria: «No me molesta nada». A Moria, en cambio, claramente sí.
