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VIDA Y ESTILO

Las 10 mejores actividades para hacer en Belén, el corazón histórico y cultural de Catamarca

 

Desde las milenarias ruinas de El Shincal hasta la emblemática Ruta del Telar, la localidad catamarqueña despliega una oferta turística que fusiona arqueología incaica, tradiciones artesanales y bodegas de altura sobre la Ruta 40.

 
Las 10 mejores actividades para hacer en Belén, el corazón histórico y cultural de Catamarca
Las 10 mejores actividades para hacer en Belén, el corazón histórico y cultural de Catamarca

Entre montañas, viñedos de altura, pueblos detenidos en el tiempo y paisajes que parecen salidos de otra época, Belén en Catamarca se consolidó como uno de los destinos más auténticos del norte argentino. Ubicada sobre la Ruta Nacional 40, este municipio combina historia, arqueología,viñedos, cultura andina, naturaleza y algunas de las experiencias turísticas más singulares del país. Las 10 mejores actividades están aquí

Para quienes buscan descubrir una Argentina profunda, lejos de los circuitos masivos, estas son algunas de las experiencias imperdibles que ofrece la región.

1. Recorrer el casco histórico de Belén

La plaza principal, la Iglesia Nuestra Señora de Belén y las calles tranquilas permiten conocer el ritmo pausado de una ciudad marcada por las tradiciones y la hospitalidad de su gente.

2. Descubrir la Ruta del Telar

Belén es considerada la Capital Nacional del Poncho. Visitar talleres familiares y conocer a los artesanos que trabajan con lana de llama, oveja y vicuña permite acercarse a una tradición que atraviesa generaciones.

3. Visitar Londres, uno de los pueblos más antiguos del país

A pocos kilómetros de Belén se encuentra Londres, fundada en 1558 y considerada la segunda ciudad más antigua de Argentina. Sus calles conservan parte de la historia colonial del noroeste argentino.

4. Conocer las ruinas incas de El Shincal

Ubicado cerca de Londres, El Shincal fue uno de los principales centros administrativos del Imperio Inca en el actual territorio argentino. El complejo arqueológico permite recorrer plazas ceremoniales, caminos y construcciones que aún conservan parte de su esplendor original.

5. Recorrer la Ruta Nacional 40

El tramo que une Belén con Hualfín, Villa Vil y Santa María ofrece algunos de los paisajes más impactantes de Catamarca: montañas rojizas, quebradas, campos de nogales y pequeños pueblos cargados de historia.

6. Explorar la Reserva de Biosfera Laguna Blanca

La inmensidad de la puna catamarqueña encuentra aquí una de sus máximas expresiones. Vicuñas, flamencos y paisajes de altura convierten a Laguna Blanca en uno de los grandes tesoros naturales de la provincia.

7. Descubrir Hualfín y su patrimonio histórico

Hualfín conserva antiguas casonas, tradiciones rurales, historia colonial y algunos de los paisajes más bellos del oeste catamarqueño. Es además una de las puertas de entrada a los viñedos de altura que están transformando la vitivinicultura del norte argentino, entre ellos la Bodega Federico Mena Saravia, ubicada a casi 1.900 metros sobre el nivel del mar y heredera de una tradición familiar ligada a estas tierras desde hace generaciones. La combinación de historia, cultura, viñedos centenarios y paisajes únicos convierte a Hualfín en una parada imprescindible para quienes desean conocer la Catamarca más auténtica.

8. Vivir una experiencia completa en la Bodega Federico Mena Saravia

Entre las experiencias imperdibles del oeste catamarqueño se destaca la visita a la Bodega Federico Mena Saravia. Ubicada en el Alto Valle de Hualfín, a casi 1.900 metros sobre el nivel del mar, la bodega ofrece una propuesta que combina historia, tradición familiar, gastronomía y algunos de los vinos de altura más reconocidos de la provincia.

La experiencia comienza con una visita guiada por los viñedos centenarios y las instalaciones de elaboración, donde los visitantes pueden conocer el proceso productivo y la historia de una familia vinculada a Hualfín desde hace más de dos siglos. El recorrido continúa con degustaciones de vinos elaborados a partir de Torrontés, Malbec, Cabernet Franc y antiguas variedades criollas que forman parte del patrimonio vitivinícola del valle.

Para completar la experiencia, la bodega ofrece la posibilidad de almorzar rodeado de viñedos y montañas, disfrutando de algunos de los paisajes más espectaculares de la Ruta 40. Pasar la tarde entre copas, historia y naturaleza convierte a esta visita en una de las actividades más recomendadas para quienes buscan descubrir la esencia del Valle de Hualfín y una de las expresiones más auténticas del enoturismo argentino. Más información en MenaSaravia.com

9. Fotografiar los paisajes del Valle de Hualfín

Los contrastes entre viñedos, montañas, cardones y construcciones de adobe convierten a la zona en uno de los escenarios más fotogénicos del norte argentino. Los amaneceres y atardeceres sobre el valle ofrecen imágenes difíciles de olvidar.

10. Relajarse en las Termas de Villa Vil

A pocos kilómetros de Hualfín, las Termas de Villa Vil ofrecen aguas termales naturales en medio de un entorno de montaña privilegiado. El lugar se ha convertido en una parada ideal para descansar después de recorrer la Ruta 40, disfrutar de sus propiedades terapéuticas y contemplar algunos de los paisajes más serenos del interior catamarqueño. Rodeadas por cerros y atravesadas por la tranquilidad característica del oeste catamarqueño, representan una de las experiencias más recomendadas para quienes buscan combinar naturaleza, bienestar y descanso.

Entre arqueología, vinos de altura, pueblos históricos, termas y paisajes imponentes, Belén ofrece una síntesis perfecta de la identidad catamarqueña. Un destino que todavía conserva el encanto de los lugares que permanecen al margen del turismo masivo y que encuentran en su autenticidad su principal atractivo. Desde las ruinas de El Shincal hasta los viñedos del Valle de Hualfín y las aguas termales de Villa Vil, el oeste de Catamarca reúne algunas de las experiencias más memorables del norte argentino.