Diego Ramos visitó Otro día perdido y dejó una de las confesiones más inesperadas y tiernas de la semana. El actor, que compartió elenco con Tini Stoessel en los primeros años de Violetta, sorprendió a Mario Pergolini al revelar el verdadero motivo por el que evitó ir al show más grande de la carrera de la cantante, ese Futttura que reunió a 600 mil personas en Tecnópolis el año pasado.
La inespérada confesión de Diego Ramos
Todo empezó cuando Pergolini le preguntó si seguía en contacto con Tini. «No, muy poquito, no», respondió Ramos con total sinceridad. El conductor fue por más y quiso saber si alguna vez lo habían invitado a un recital. La respuesta que vino después nadie la esperaba: «Sí, me invitaron el año pasado a ese espectáculo llamado Futttura que se hizo en Tecnópolis, ese mega evento al que fueron 600 mil personas y no fui porque me da vergüenza», confesó Diego, generando risas y sorpresa en el estudio.

Pergolini no pudo evitar retrucarlo entre carcajadas: «¡Pero sos el papá!». Y Ramos explicó el trasfondo de esa sensación con una honestidad que desarmó a todos. «Sí, pero yo la conozco desde los 14 años, trabajamos mucho juntos en los primeros tres o cuatro años de su carrera artística, es súper talentosa, pero me cuesta verla tan mujerona», dijo, dejando en claro que la imagen de la nena de Violetta que conoció y acompañó en sus inicios todavía convive con la de la artista global en la que se convirtió.
«Además ahora te mira y ya te intimida», sumó el conductor. Ramos asintió y profundizó la analogía que mejor describe lo que siente: «Me pasa lo mismo que le pasa a los padres cuando tienen una nena». Una frase que explica perfectamente esa mezcla de orgullo, ternura y pudor que genera ver crecer a alguien a quien se conoció siendo casi una adolescente.
La charla cerró con el tono distendido que la caracterizó desde el arranque. Cuando Agustín Rada le tiró que si Tini y Rodrigo De Paul se casaban tendría que ir sí o sí, Ramos no lo dudó ni un segundo: «Sí, voy», respondió entre carcajadas, dando a entender que para una boda el pudor queda en segundo plano.
