(BUENOS AIRES).- “Lamentablemente arrastraba una enfermedad y la biología no perdona a nadie. No perdona independientemente de quién sea la persona. Era una persona muy joven que arrastraba esta enfermedad hace mucho tiempo”. La frase es del doctor Guillermo Capuya, cercano a la familia, y pinta de cuerpo entero el largo padecimiento de Jorge Messi, el papá de Lionel Messi, que murió el sábado 8 de agosto a los 68 años en el Sanatorio Centro de Rosario.
Capuya habló este lunes en La mañana con Moria y fue directo al hueso. “Lamentablemente era una situación que sabíamos que iba a suceder”, reconoció, y contó que en junio Jorge Messi había viajado a Buenos Aires para hacerse un procedimiento que en ese momento salió bien. “Pudimos comentar a través de Celia que había salido favorecido porque, tras una situación bastante crítica, se resolvió el tema y volvió a Rosario”, detalló el médico. Pero la mejoría fue solo un respiro.
El panelista explicó que Jorge Messi venía peleando contra una enfermedad de base desde hacía años y que, aunque el cuadro parecía estable, en los últimos meses se fue apagando. “La sostuvo muy bien durante años y lamentablemente en los últimos tiempos no lo hemos visto en los mundiales. La ausencia de la familia Messi —estaba Antonella con los chicos, pero no veíamos ni a Celia ni a Jorge…”, graficó, en referencia al último Mundial, al que Jorge no pudo viajar por su estado. Capuya fue todavía más preciso: “Él se trató durante bastante tiempo, pero las enfermedades muchas veces progresan independientemente de la terapia instituida. Esto llevó un largo período de tiempo. Durante mucho tiempo lo vimos muy bien y en el último tiempo prácticamente desapareció de la escena pública porque no se sentía bien”.
En el mismo programa, Fernanda Callejón aportó su mirada sobre ese deterioro repentino y la ausencia en los partidos de Leo. “Se deterioró inmediatamente. Recuerdo imágenes del profundo dolor de toda la familia, pero pensaba en las imágenes de cuando en Qatar él siempre miraba al palco y veía a su familia. Cómo se sintió en este mundial donde cada vez que levantaba su cara miraba y estaba nada más que Antonela con sus hijos. Era como que le faltaba algo. En el medio también lo mataron antes de tiempo; todo lo que tuvo que vivir y sufrir Messi…”, dijo. Moria Casán, en tanto, definió a Jorge como “un hombre de una gran determinación”.
El adiós en Rosario
Lionel Messi aterrizó el sábado a las 20.45 en Fisherton en un vuelo chárter desde Fort Lauderdale, junto con Antonela Roccuzzo y sus tres hijos, y se dirigió directo al cementerio El Prado, en la localidad de Pérez. El velorio arrancó esa misma noche y se extendió hasta el mediodía del domingo, a puertas cerradas y con un operativo de seguridad estricto. Dentro del predio, coronas de flores de la AFA, del cuerpo técnico de la selección argentina y de Newell’s Old Boys rodearon el último adiós; afuera, los vecinos colgaron pancartas con leyendas como “Fuerza flia Messi” y “Fuerza Messi, te amo siempre”.
Los gestos de afecto no tardaron en llegar también desde el fútbol. Rodrigo De Paul convirtió un gol para Inter Miami, se sacó la camiseta y mostró la número 10 de su amigo; en todas las canchas argentinas se hizo un minuto de silencio y Newell’s posó con una bandera. Luis Suárez, compañero de Messi en el Inter, le dedicó un mensaje: “Amigo, te abrazo fuerte a vos y a toda tu gran familia. Tu papá desde arriba te va a seguir mirando orgulloso como lo hizo siempre”.
Pasado el mediodía del domingo, el avión que trajo a Lionel Messi partió vacío de Fisherton: la familia decidió postergar el regreso a Estados Unidos y permanecer junta en Rosario. Inter Miami volverá a jugar este miércoles ante León de México por la Leagues Cup, partido para el que Messi está confirmado; en cambio, su presencia frente a Nashville por la MLS el sábado todavía no está definida.
