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ESPECTÁCULO

Ñoquis del 29: cinco recetas fáciles y una técnica que lo cambia todo

 

Todo lo que necesitás para celebrar el ritual de este mes.

 
receta

El 29 llegó y con él la excusa perfecta para poner el billetito bajo el plato y cocinar algo rico. Pero si los ñoquis de siempre ya aburren un poco, esta edición del ritual mensual es el momento ideal para probar algo diferente. Salsas listas en cinco minutos, masas de colores vibrantes y hasta una técnica para cocinarlos sin hervir que pocos conocen y que cambia completamente la textura del plato. Las cinco recetas ideales para cambiar el clásico de siempre.

Paso a paso las recetas de ñoquis para festejar este 29

La opción más rápida y elegante es la salsa de manteca dorada con salvia y limón, un clásico italiano que transforma cualquier ñoqui comprado en algo que parece de restaurante. La clave está en dejar que la manteca tome ese color avellana y aroma a nuez antes de agregar las hojas de salvia, y cerrar con ralladura de limón y parmesano. Lista en cinco minutos y con un resultado que no tiene explicación lógica para lo poco que cuesta hacerla.

Para quienes prefieren algo más contundente, la salsa de queso azul con nueces es cremosa, lista en diez minutos y con mucho carácter. Si el sabor del queso azul resulta demasiado intenso, reemplazar la mitad por queso crema es el truco para suavizarla sin perder personalidad. Las nueces por encima y pimienta negra generosa completan un plato que impresiona con ingredientes simples.

En el terreno de las masas caseras, los ñoquis de calabaza son la opción más accesible para animarse a hacerlos desde cero. Color vibrante, sabor dulzón y una masa que no requiere grandes conocimientos técnicos. Quedan especialmente bien con salsas algo picantes para acentuar el contraste. Los de remolacha, en cambio, son los más llamativos visualmente: color fucsia intenso, sabor suave y terroso, y una combinación con manteca dorada y parmesano que es puro contraste en el plato.

La técnica que más sorprende es la de los ñoquis salteados en manteca sin hervirlos previamente. Frescos o de fábrica de pastas, directamente a la sartén caliente con manteca, sin moverlos dos o tres minutos hasta que se doren de un lado, y vuelta con ajo y hierbas. El resultado es crocante por fuera y suave por dentro, una textura completamente diferente a la versión hervida que una vez que se prueba no se quiere volver atrás.