Preparar yogur en casa puede parecer complicado, pero esta receta de yogur griego casero demuestra que no es así. Con pocos ingredientes y algo de paciencia, se puede lograr un yogur súper cremoso, ideal para desayunos, meriendas o para usar en recetas dulces.
Además de ser más económico que muchas versiones comerciales, tiene una textura espesa y un sabor mucho más natural.
Ingredientes
- 1 litro de leche entera
- 2 cucharadas de yogur natural sin azúcar (con cultivos activos)
Paso a paso
Primero colocá la leche en una olla y calentala a fuego medio hasta que esté bien caliente, pero sin que llegue a hervir. Lo ideal es apagar el fuego cuando aparezca un poco de vapor y pequeñas burbujas en los bordes.
Después dejá que la leche se enfríe unos minutos hasta que quede tibia. En un bowl aparte mezclá las dos cucharadas de yogur natural con un poco de la leche tibia. Luego incorporá esa mezcla al resto de la olla y revolvé suavemente.
Tapá el recipiente y dejalo reposar en un lugar cálido entre 8 y 12 horas. Mientras más tiempo repose, más firme quedará. Cuando el yogur ya esté listo, llevá la mezcla a una tela limpia, filtro de café o colador fino para retirar parte del líquido. Ese paso es el que le da la clásica textura espesa del yogur griego.
Dejalo colando en la heladera entre 2 y 4 horas, según qué tan cremoso lo prefieras. El resultado de esta receta es un yogur suave, fresco y muy versátil. Podés comerlo con frutas, granola, miel, semillas o incluso usarlo para preparar aderezos y postres caseros.

