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ESPECTÁCULO

¿Se adentra en la política? Enorme revuelo por el último anuncio de Rodrigo Lussich: «Siento que…»

 

Sorpresa en el espectáculo.

 
Rodrigo Lussich

Una inesperada confesión de Rodrigo Lussich encendió el debate en el mundo del espectáculo y abrió una gran incógnita sobre su futuro profesional. El conductor de Intrusos sorprendió al revelar que siente que su etapa dentro del periodismo de farándula estaría llegando a su fin y dejó entrever un fuerte interés por meterse de lleno en otro terreno completamente distinto.

Durante su paso por ¡Qué día!, el ciclo de streaming conducido por Mauro Szeta en Blender, Lussich habló con absoluta sinceridad sobre el desgaste que siente después de más de dos décadas dedicadas al chimento y los escándalos mediáticos. «Estoy redondeando mi etapa con el chimento, siento que se termina”, declaró

“No quiero hablar mal de lo que he vivido 20 años, pero siento que ya está. Creo que no hay mucho más techo arriba», reconoció. Lejos de quedarse solamente en una reflexión personal, Rodrigo también reveló cuáles son los caminos que le gustaría explorar en esta nueva etapa de su carrera. «Hay dos vertientes que me interesan explotar a futuro», adelantó.

Por un lado, Rodrigo Lussich confesó que quiere seguir ligado a la conducción, aunque desde un perfil mucho más humorístico y descontracturado. «Seguir en la conducción pero laburar con el humor. Salvando las distancias, y como para dar un ejemplo, como Darío Barassi, conducir un programa que me permita el sello personal del humor», explicó.

Sin embargo, lo que más llamó la atención fue su deseo de incursionar en un terreno poco habitual dentro de la televisión argentina actual. «Y lo otro que me gustaría es hacer monólogos de humor político, que mucho en Argentina no se hace. Por decir un nombre, como Enrique Pinti», lanzó.

Rodrigo Lussich y un deseo de cosas nuevas

Finalmente, Lussich aseguró que atraviesa un momento personal donde siente la necesidad de arriesgarse y probar cosas nuevas. «Tengo inquietudes, siento que no está mal ni está bien. Me dan ganas de probar, tengo 53 años y después de los 50 yo creo que empieza la ‘tercera vida’, donde hay que hacer lo que verdaderamente uno tenga ganas», reflexionó.