(BUENOS AIRES).- Rodolfo Arruabarrena ya empezó a imprimirle su estilo a Boca. En los primeros días de pretemporada, el entrenador metió mano firme con doble turno, alta exigencia y la decisión de marginar a algunos jugadores de los trabajos principales.
“Desde el inicio de los entrenamientos, el cuerpo técnico puso especial énfasis en la preparación física y en la dinámica de trabajo. Las jornadas de doble turno, combinadas con ejercicios de alta exigencia, evidencian que el Vasco busca un equipo competitivo desde lo físico, capaz de sostener un ritmo alto durante los 90 minutos”, explicaron desde el entorno del técnico. El diagnóstico interno marcaba la urgencia de elevar ese aspecto, una deuda que arrastraba el plantel en el último semestre.
El mensaje hacia el plantel fue claro desde el día uno: nadie tiene el puesto asegurado. “Algunos jugadores quedaron al margen de los trabajos principales, una señal inequívoca de que el técnico ya comenzó a delinear su estructura ideal y no dudará en hacer recortes para lograrla”, señalaron fuentes del club. La medida impactó de lleno en el vestuario y dejó en evidencia que el compromiso y la adaptación al modelo de juego serán condiciones innegociables para sumar minutos.
En la cancha, el Vasco apunta a un funcionamiento ordenado, agresivo para recuperar la pelota y rápido en la transición ofensiva. Según pudo reconstruir este medio, “la intención es formar un equipo ordenado, agresivo en la recuperación y rápido en la transición ofensiva”. Ese equilibrio entre solidez y dinámica es una de las claves que el entrenador pretende recuperar en Boca, después de un ciclo anterior en el que el equipo mostró inconsistencias en la presión alta y en la salida desde el fondo.
La reestructuración ya tuvo su primera movida concreta: la llegada de Leandro Lozano. El lateral derecho fue fichado para atender una necesidad detectada en los primeros entrenamientos, justo después de que el cuerpo técnico apartara a otros jugadores de esa misma posición. “El arribo del defensor también está vinculado a las decisiones del cuerpo técnico, que apartó a jugadores en esa posición, dejando en claro que busca perfiles específicos para su sistema”, detallaron las fuentes.
Mercado de pases con ambición internacional
La dirigencia no se detiene ahí y trabaja en otras incorporaciones, incluso con nombres de jerarquía internacional. “La sinergia entre el entrenador y el Consejo de Fútbol será clave para consolidar un plantel competitivo de cara a los desafíos del semestre”, indicaron desde la institución. La apuesta deja en claro que el proyecto deportivo apunta alto y que Arruabarrena tendrá injerencia directa en la elección de los refuerzos, algo que no siempre ocurrió en ciclos anteriores.
El mercado de pases, además, se mueve en un contexto de urgencia: los plazos se acortan y el cuerpo técnico necesita cerrar los nombres antes de que el calendario de competencias empiece a apretar. La pretemporada, entonces, dejó de ser una simple puesta a punto y se convirtió en el punto de partida de una nueva identidad. Con trabajo intenso, decisiones firmes y una idea clara, Arruabarrena intenta reconstruir un equipo protagonista de cara a los desafíos del semestre.
