(BUENOS AIRES).- Santiago Ascacíbar volverá a pisar el césped del estadio Jorge Luis Hirschi, pero esta vez con la camiseta de Boca Juniors. El mediocampista, que fue referente y capitán de Estudiantes de La Plata antes de calzarse la azul y oro, vivirá un reencuentro cargado de emociones con el club que lo formó y donde construyó un vínculo especial con los hinchas.
Ascacíbar surgió de las divisiones inferiores de Estudiantes, se ganó rápido un lugar en Primera y con los años se transformó en uno de los líderes del plantel. Incluso llegó a portar la cinta de capitán antes de su salida rumbo a Boca, una transferencia que fue uno de los temas más comentados del mercado de pases.
El volante había expresado en otras oportunidades su identificación con el club platense, por lo que su llegada al Xeneize sorprendió y generó una reacción fuerte entre los hinchas. Su partida generó malestar en parte del mundo Pincha, que lo consideraba uno de los máximos referentes del equipo.
En el primer cruce tras su transferencia, Ascacíbar estuvo presente en el estadio Jorge Luis Hirschi para acompañar a sus nuevos compañeros, en medio de un clima especial por la reciente transferencia. Aquella vez no le tocó jugar; ahora el escenario es distinto. El mediocampista tendrá que dejar las emociones de lado y enfocarse en ayudar a Boca a conseguir un resultado importante.
Boca incorporó al “Ruso” por su capacidad de recuperación, intensidad y despliegue físico, atributos que lo convierten en una pieza pensada para aportar equilibrio en la mitad de la cancha. El cuerpo técnico espera que esas características pesen en un partido que tendrá mucha tensión desde el arranque.
El partido también será especial para Estudiantes, que se mide con un futbolista que hasta hace poco era uno de sus máximos símbolos. La hinchada del Pincha tendrá la oportunidad de reencontrarse con un jugador que dejó una huella profunda, aunque ahora defienda otra camiseta.
Ascacíbar conoce cada rincón del estadio y sabe lo que significa jugar ahí con la gente encima. Volverá a la cancha donde vivió grandes momentos, donde debutó profesionalmente y donde se ganó el respeto de todos, pero esta vez como rival. Será una prueba de carácter para un jugador que deberá manejar la carga emotiva de un cruce con historia personal.
Más allá del resultado, la jornada dejará una imagen que quedará marcada: la del propio Ascacíbar regresando a su casa futbolística, ahora con los colores de Boca.
