(BUENOS AIRES).- Boca busca acelerar el mercado de pases y puso en marcha gestiones simultáneas por Jhohan Romaña, Sebastián Villa y Paulo Dybala, tres operaciones de distinta complejidad que el club pretende encaminar en una semana que consideran decisiva. La novedad principal es que Rodolfo Arruabarrena tomó el control directo de las conversaciones para intentar destrabar los frentes abiertos.
El entrenador decidió involucrarse de manera personal en las tratativas, un movimiento que en el Consejo de Fútbol interpretan como una señal de ordenamiento. “La novedad pasa por el rol activo del entrenador, que decidió involucrarse de manera directa en las conversaciones para acelerar definiciones”, explicaron desde el entorno de la dirigencia, donde remarcan que Arruabarrena actúa con respaldo total para fijar prioridades dentro del proyecto deportivo.
El primero de los apuntados es Jhohan Romaña, a quien el cuerpo técnico ve como una pieza de jerarquía para reforzar la última línea. La negociación, sin embargo, no es sencilla: su salida está atada a condiciones contractuales vigentes y a la postura que adopte su club actual. Boca se mueve con cautela, aunque la necesidad de sumar un zaguero coloca al colombiano como la prioridad defensiva de este mercado.
La situación de Sebastián Villa suma una capa extra de complejidad. Su eventual regreso genera un impacto deportivo y mediático inmediato, pero la operación choca con dos obstáculos concretos: la situación contractual del jugador y las condiciones económicas que exigiría cualquier avance. En el club admiten que esas variables convierten el caso en un escenario difícil de resolver en lo inmediato, aunque no lo dan por descartado.
El nombre que más ruido genera en Brandsen 805 es el de Paulo Dybala. La posibilidad de sumarlo se mantiene, por ahora, en el terreno de las gestiones exploratorias. El propio club la define como “una posibilidad de alto impacto que por ahora se mantiene en el terreno de las gestiones exploratorias”. La dirigencia sabe que no es una negociación sencilla y que el margen depende de factores que exceden lo estrictamente futbolístico, pero el deseo de dar un salto de jerarquía en el plantel mantiene viva la carpeta.
El dato de fondo es que Boca decidió encarar las tres operaciones en simultáneo, una señal inequívoca de que quiere ser protagonista en el mercado más allá de las dificultades económicas y contractuales que rodean a cada negociación. La apuesta es ambiciosa y obliga a mover piezas con precisión en un contexto de restricciones que ya complicó el cierre de refuerzos en mercados anteriores.
Arruabarrena, con el aval de la cúpula dirigencial, busca que esta vez las gestiones no se dilaten en el tiempo y que las prioridades queden claras desde el arranque. La semana que empieza asoma como un punto de inflexión: de acá podrían salir definiciones concretas que marquen buena parte del futuro inmediato del plantel.
