(BUENOS AIRES).- Boca Juniors y Sebastián Villa pidieron juntos la suspensión de las audiencias judiciales por 20 días, una decisión que cambia por completo el escenario de un conflicto que parecía no tener salida. El objetivo es claro: abrir una negociación directa que contemple primero lo deportivo para después dejar sin efecto las acciones legales cruzadas.
Villa reclama alrededor de 236 millones de pesos por un despido indirecto y diferencias contractuales. Boca, en cambio, exige cerca de 20 millones de dólares por daños y perjuicios. Las cifras muestran la dimensión de una disputa que es tanto económica como simbólica para las dos partes.
La suspensión de las audiencias durante tres semanas marca un período clave para acercar posiciones y definir si es posible un entendimiento. De no lograrlo en ese lapso, el litigio podría reactivarse y volver a tensar la relación.
La chance de que el delantero colombiano vuelva a calzarse la camiseta azul y oro ganó fuerza después de que Mauricio “Chicho” Serna, ex miembro del Consejo de Fútbol de Boca, recomendara públicamente su regreso. La dirigencia no confirmó ni desmintió esa intención, pero la solicitud conjunta para frenar el juicio alimenta las versiones de un guiño concreto.
Resolver el pleito le permitiría a Boca cerrar un capítulo incómodo que lleva meses afectando a la institución. Para Villa, en tanto, significaría despejar su futuro profesional sin la carga de un proceso abierto en los tribunales.
La negociación incluye la situación contractual del atacante, aunque no hay precisiones sobre los términos en que se instrumentaría ese movimiento. El objetivo de ambas partes es avanzar en una resolución integral del conflicto en estos 20 días de pausa.
El trasfondo es tan complejo como millonario. Villa argumenta un despido indirecto y diferencias contractuales en su reclamo. Boca sostiene su postura y mantiene la exigencia de una compensación por los daños y perjuicios que alega haber sufrido.
El ex miembro del Consejo de Fútbol Chicho Serna fue quien postuló a Villa para regresar al club. La mención expresa a cerrar la operación deportiva deja entrever que cualquier acuerdo judicial estaría atado a la situación profesional del jugador.
Desde ahora corren 20 días para que las partes destraben el diferendo millonario. El desenlace definirá si la historia se encamina a un final negociado o si se reinicia un nuevo round judicial.
