(BUENOS AIRES).- “Tengo que respetar a mi club… no tengo decidido mi futuro”, dijo Paulo Dybala. La definición sobre su próximo paso mantiene a Boca en estado de alerta mientras el cordobés evalúa sus opciones y el mercado de pases empieza a moverse.
El principal motivo de la demora es que el propio Dybala todavía no definió qué hará. El futbolista evitó dar precisiones en sus últimas declaraciones y reconoció que sigue analizando distintos caminos, lo que alimenta la incertidumbre pero también sostiene la ilusión en la Ribera.
En el plano contractual, la situación es compleja. Dybala tiene contrato con la AS Roma hasta junio de 2026 y percibe un salario bruto de 12,96 millones de euros por temporada. El club italiano le ofreció una renovación a la baja, de 2,5 millones de euros más bonos por un año, mientras que el entorno del jugador presentó una contrapropuesta que aún no tuvo respuesta definitiva. Hasta hace poco, desde Italia trascendió que no había habido avances firmes para extender el vínculo, lo que mantiene abierta la chance de una salida como jugador libre.
Boca adopta una postura paciente. La dirigencia encabezada por Juan Román Riquelme entiende que se trata de una negociación especial en la que los tiempos los maneja el futbolista. El club ya dejó en evidencia su interés y lo considera un objetivo estratégico, aunque no avanzará con una oferta formal hasta que el jugador comunique su veredicto.
Uno de los puntos que frena la decisión es que Dybala todavía analiza seriamente la posibilidad de continuar en Europa. La chance de seguir compitiendo en el máximo nivel sigue siendo fuerte y otros clubes del Viejo Continente monitorean de cerca su situación, lo que amplía el abanico y retrasa una resolución.
A lo deportivo se suman cuestiones personales. El delantero arrastra años intensos en el fútbol italiano y evalúa distintos aspectos de su vida antes de tomar una determinación que, según reconoció en su entorno, no será puramente profesional sino que definirá un rumbo familiar. Desde lo familiar hasta lo profesional, todo entra en la balanza en una decisión de esta magnitud.
La planificación ofensiva de Boca queda en pausa. La posible llegada de una figura de semejante jerarquía modificaría por completo el armado del plantel, por lo que varias decisiones del mercado de pases permanecen en stand-by hasta que Dybala anuncie su futuro. El club no quiere cerrar algunas operaciones sin antes saber si tendrá la posibilidad real de incorporarlo.
Mientras la dirigencia xeneize mantiene el canal abierto con el entorno del jugador, la expectativa crece entre los hinchas. En el club confían en que la espera valga la pena y que, cuando Dybala finalmente comunique su veredicto, Boca esté bien posicionado para dar el golpe del mercado.
