(BUENOS AIRES).- “Muchas veces sentí que el próximo paso era la muerte: por un paro cardíaco, por un accidente manejando, por una caída…”, admitió Ernestina Pais en diciembre de 2024. La conductora, que falleció el 26 de junio de 2026 al ser arrollada por un tren en San Isidro a los 54 años, había hecho pública ese año su larga batalla contra el alcoholismo, una adicción que describió sin eufemismos y que la llevó al borde del colapso.
El vínculo de Ernestina Pais con las adicciones
El consumo problemático de alcohol de Ernestina Pais arrancó durante la pandemia de COVID-19, un contexto que ella definió como el detonante de una crisis que venía gestándose. “El problema del consumo se me disparó en la pandemia”, explicó en una entrevista con Ángel de Brito, donde detalló las causas. “Se juntaron todas las cosas que no había resuelto en mi vida, la muerte de mi socio y las deudas por los cierres. Todo explotó”, señaló la animadora, que hasta entonces había trabajado durante 25 años en gastronomía sin inconvenientes con la bebida. Lo que empezó con señales aisladas pronto se volvió un desastre que avanzó sin control.
A principios de 2024, Ernestina Pais tomó la decisión de frenar su carrera para enfocarse en su salud y se internó por primera vez. Sin embargo, esa experiencia inicial fracasó. “Fui a un lugar que parecía un hotel de lujo. Al mes, me autoexterné pensando que estaba bien. ¡Qué error!”, confesó. El traspié derivó en un viaje a Uruguay durante el carnaval que terminó en la peor de las recaídas: “En Uruguay, en cada estación de servicio hay una cantidad de alcohol impresionante, y tenés todo a disposición. Fue un desastre. No pude manejarlo. Fue terrorífico”.
La gravedad de ese episodio llevó a Ernestina Pais a una segunda internación, mucho más estricta y judicializada a instancias de su familia, que se extendió durante seis y siete meses en una clínica especializada. “Los primeros dos meses y medio estuve sin celular, sin computadora. Nada de contacto con el mundo exterior. Necesitaba desconectarme para combatir la ansiedad y, también, para que no se supiera lo que se decía de mí”, relató. Ernestina Pais calificó aquel tratamiento como “una salvación” y destacó el apoyo del grupo de pacientes y profesionales: “Ellos fueron fundamentales. Compartir con personas que están pasando por lo mismo te da fuerzas. Te sentís entendida, contenida”.
En su testimonio, la conductora apuntó directamente contra el estigma que pesa sobre las adicciones. “Si tenés cáncer, nadie te dice ‘ehhh, tenés cáncer’. Pero si tenés un problema como el mío, te llaman ‘borracha’ o ‘falopera’ sin ningún problema. Eso duele, porque las adicciones también son enfermedades”, denunció. A ese dolor se sumaba una confesión íntima y desgarradora que reflejaba la desesperación de su consumo: llegó a beber “llorando” , cuando el alcohol ya no le provocaba placer sino una dependencia física imposible de manejar por sí sola.
La decisión de hacer público su calvario no fue inmediata. Ernestina Pais contuvo el relato durante años para cuidar a su hijo Benicio Guyot Pais y esperó a que él cumpliera 20 años antes de hablar abiertamente. “La única vez que sentí vergüenza fue por mi hijo”, llegó a decir. Una vez superada esa barrera, su objetivo fue visibilizar un problema silenciado y transmitir un mensaje concreto: “Estas cosas no se pueden ocultar. Hay que aprender de ellas”.
“Estoy mejor, pero la lucha es diaria”, aseguró Ernestina Pais en aquel diálogo que dejó registro de su compromiso con la recuperación. Su testimonio, crudo y sin concesiones, transformó su experiencia más dolorosa en un llamado a la concientización sobre una enfermedad que, como ella misma reiteró, requiere tratamiento profesional y acompañamiento sin prejuicios.
