(BUENOS AIRES).- La Selección Argentina prepara una alineación alternativa para cerrar la fase de grupos del Mundial 2026 ante Jordania, con la clasificación a octavos de final y el primer puesto del Grupo J ya asegurados. El cuerpo técnico que encabeza Lionel Scaloni resolvió meter mano en varios nombres con un objetivo concreto: "darle minutos a futbolistas que vienen teniendo poco rodaje, observar variantes tácticas y, al mismo tiempo, cuidar piezas clave de cara a los cruces decisivos".
El once que asoma en la última fecha de la zona combina experiencia, equilibrio y algunas caras que buscan ganar terreno en la consideración del entrenador. En el arco estará Emiliano Martínez, respaldado por una línea defensiva de cuatro: Gonzalo Montiel, Nicolás Otamendi, Marcos Senesi y Nicolás Tagliafico. La zaga mezcla oficio de sobra con jugadores que todavía necesitan consolidarse dentro del esquema mundialista.
En la mitad de la cancha, el equipo se arma con Leandro Paredes, Exequiel Palacios y Giovani Lo Celso como volantes centrales, mientras que Giuliano Simeone se perfila para ocupar una de las bandas. La inclusión de Simeone desde el arranque aparece como una de las novedades más llamativas del probable equipo, en un sector donde Scaloni prioriza la circulación, el control del ritmo y la presión inmediata tras pérdida, incluso con intérpretes que no suelen ser titulares fijos.
La delantera presenta la gran incógnita de la formación. Julián Álvarez es una fija en el frente de ataque, pero su acompañante se define entre Nico Paz o Lautaro Martínez. Esa disyuntiva refleja la búsqueda de variantes entre juventud, creatividad y peso goleador, y la decisión final puede depender de la lectura de juego que haga el cuerpo técnico sobre la marcha.
El rival de turno, Jordania, llega sin posibilidades de meterse en la próxima ronda, lo que le permite a Argentina moverse con mayor libertad para probar sin poner en riesgo la cima del grupo. Aun así, el mensaje del campeón vigente es claro: la rotación no debería alterar el funcionamiento colectivo que caracterizó al ciclo Scaloni ni la jerarquía de un plantel que aspira a pelear bien arriba en este Mundial 2026.
Más allá del resultado, el partido funciona como un ensayo general antes de los octavos de final. El cuerpo técnico quiere confirmar qué asociaciones rinden mejor en competencia, evaluar el nivel de jugadores como Lo Celso o Palacios desde el inicio en un contexto de exigencia mundialista y ganar profundidad de plantel para un torneo donde la acumulación de minutos y las lesiones pueden modificar cualquier planificación.
Argentina entra en la etapa de eliminación directa con la intención de ajustar los últimos detalles tácticos y anímicos. La premisa que baja Scaloni es que el equipo no depende de once nombres fijos y que la confianza en el recambio puede marcar diferencias en los cruces que vienen en este Mundial 2026.
