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POLÍTICA

Ni Una Menos: una multitud colmó las calles en Argentina bajo la consigna «vivas nos queremos»

 

Miles de mujeres se movilizaron en distintos puntos del país para reclamar políticas efectivas contra la violencia de género.

 
Marcha

A once años de la primera movilización de Ni Una Menos, miles de mujeres, lesbianas, travestis y trans volvieron a ocupar las calles y plazas en Argentina para renovar su reclamo contra la violencia de género. Bajo la consigna “Vivas, libres y desendeudadas nos queremos”, la jornada tuvo una fuerte carga emotiva marcada por los recientes femicidios de adolescentes que conmocionaron al país. Las manifestaciones expresaron el rechazo a la violencia machista y exigieron respuestas urgentes por parte del Estado frente a una problemática que sigue cobrando víctimas.

Nombres que duelen: el recuerdo de Agostina y Dulce

El aire en las inmediaciones del Congreso Nacional estaba cargado de una emoción difícil de explicar. En los carteles, los rostros de Agostina Vega, la niña de 14 años asesinada en Córdoba, y de Dulce María Beatriz Candia, de 17 años en Misiones, se repetían en cada esquina.

Marcha

“Nosotros tenemos una vida, pero te arrancan a los chicos de las manos, los matan y los destrozan”, relató con el corazón roto Antonio del Castillo, abuelo de otra víctima. De esta forma, resumió el sentimiento de cientos de familias que asistieron para que el olvido no gane la batalla. La multitud pidió justicia y denunció la “desidia organizada” de un sistema judicial que desprotegió a Agostina.

Un grito contra la indiferencia estatal

La movilización de este año se dio en un contexto de fuerte tensión política. El documento oficial, leído por figuras como Thelma Fardin, Liliana Daunes y Cazzu, denunció que el actual Gobierno nacional ejerce un “antifeminismo de Estado”.

Cazzu

Las organizaciones recordaron cifras: desde aquel primer 3 de junio de 2015, se han registrado 3.205 víctimas fatales por violencia machista en el país. “No son números, son vidas arrancadas”, gritó la multitud frente al Congreso. El reclamo fue claro: en Argentina ocurre un femicidio cada 31 horas, y ante esta realidad, el Estado no puede mirar hacia otro lado.

La fuerza de la comunidad frente al odio

A pesar de la tristeza por las que ya no están, la marcha también fue un espacio de encuentro y resistencia. Entre batucadas y bailes, mujeres de todas las edades compartieron carteles con frases comosalgo y quiero volver viva a mi casa”. El mensaje fue directo contra el negacionismo de la violencia patriarcal y el desfinanciamiento de áreas clave como la salud sexual y la Educación Sexual Integral (ESI), que según las docentes de Agostina, «salva vidas».

Además, se exigió justicia por el triple lesbicidio de Barracas y se volvió a preguntar por Tehuel de la Torre, recordando que la violencia también golpea con saña a la comunidad travesti y trans.

Hasta que la dignidad se haga costumbre

Al caer el sol, las calles seguían vibrando. El cierre del documento fue una promesa de lucha compartida: “Frente al odio, más organización; frente a la crueldad, más comunidad”. La movilización dejó en claro que, mientras sigan faltando compañeras, el movimiento feminista seguirá ocupando cada plaza del país para exigir que el derecho a vivir sin miedo sea, finalmente, una realidad para todas.