(BUENOS AIRES).- El escenario más adverso que podría enfrentar Argentina en el Mundial 2026 incluye un cruce de semifinales contra Brasil y una hipotética final frente a Alemania, de acuerdo con proyecciones basadas en el nuevo formato del torneo. La combinación dibuja el recorrido más exigente para el vigente campeón mundial.
La posibilidad de un clásico sudamericano en esa instancia surge de las combinaciones que habilita el sistema de eliminación directa con 48 selecciones. Brasil, con un plantel cargado de talento joven y figuras consolidadas en Europa, vuelve a posicionarse como uno de los equipos más temidos del certamen. Un cruce de esa magnitud en semifinales tendría un impacto que va más allá de lo deportivo, por la rivalidad histórica y el peso de ambas selecciones en competencias recientes.
Del otro lado del cuadro, las mismas proyecciones ubican a Alemania como potencial finalista. El equipo germano, cuatro veces campeón del mundo, suele ser protagonista en fases decisivas y su presencia en una definición no sería una sorpresa dentro del contexto histórico de la competencia. Un Argentina-Alemania en la final remite a antecedentes icónicos del fútbol mundial, con definiciones que quedaron marcadas en la historia reciente.
El nuevo formato del Mundial 2026 incrementa la cantidad de equipos, modifica la distribución de los bombos y hace que los escenarios posibles sean mucho más amplios y, en muchos casos, más exigentes para las selecciones favoritas. Para la Argentina de Lionel Scaloni, ese rediseño puede traducirse en recorridos eliminatorios de máxima exigencia desde octavos de final, sin margen de error si el cuadro empareja rivales de élite en cada instancia decisiva.
El equipo argentino llega al torneo como vigente campeón tras la consagración en Qatar 2022 y con la misión de defender la corona, algo que históricamente es extremadamente complejo. La presión de repetir título y enfrentar rivales de máximo nivel en cruces consecutivos aumenta la exigencia del proyecto, que obliga a una planificación estratégica de cada partido.
En paralelo, distintos modelos predictivos ya empezaron a tantear el terreno. El doctor Benjamin Holmes y el profesor Ian McHale corrieron 1.000 simulaciones del torneo considerando factores como el estado físico y el clima. Achim Zeileis, por su parte, publicó un pronóstico basado en un algoritmo de machine learning que combina capacidades históricas de cada selección, cuotas de 24 casas de apuestas, valoraciones de jugadores, valor de mercado de los planteles y otras covariables como el producto bruto interno o la clasificación Elo de cada país.
Ese tipo de ejercicios muestra un torneo extremadamente competitivo, donde la defensa del título aparece como un desafío mayúsculo. Más allá de los escenarios hipotéticos, la historia de los mundiales demuestra que los cuadros rara vez se cumplen según los pronósticos previos. Para Argentina, la certeza es que defender la corona exigirá superar a varios de los mejores equipos del planeta.
