(BUENOS AIRES).- “Es un rival durísimo”, advirtió Jhon Arias, y sus palabras cayeron fuerte en la Selección Argentina. El extremo colombiano, que ya sufrió en carne propia el planteo suizo, encendió la alarma antes del choque de cuartos de final del Mundial 2026.
Arias conoce de cerca a Suiza porque la enfrentó en los octavos de final con la selección de Colombia. En ese partido, el equipo europeo se impuso por penales después de un empate sin goles y dejó al conjunto cafetero afuera de la Copa del Mundo. El colombiano, una de las figuras de su selección durante el torneo, verificó en primera persona la dificultad de encontrar espacios ante un equipo que reduce los riesgos al mínimo.
El futbolista no se guardó nada y describió al conjunto dirigido por Murat Yakin como un equipo ordenado, competitivo y con una estructura defensiva difícil de vulnerar. Su mensaje le llegó directo al plantel que conduce Lionel Scaloni: habrá que enfrentar a un rival que se siente cómodo en los partidos cerrados.
Un hito para Suiza y una lección para Argentina
Suiza llega entonada a esta instancia. Alcanzó los cuartos de final de un Mundial por primera vez en 72 años y basa su juego en la solidez táctica y la fortaleza física, cualidades que ya quebraron la resistencia colombiana y que ahora amenazan con repetir la fórmula ante la Albiceleste.
Argentina, por su parte, viene de protagonizar una remontada histórica frente a Egipto. Ese triunfo agónico mostró el carácter del campeón del mundo, pero también dejó en claro que en este tipo de definiciones no hay margen para relajarse. La clasificación a cuartos de final del Mundial 2026 puso a prueba la capacidad de reacción del equipo y ahora la exigencia táctica será otra.
La advertencia de Arias apunta justo ahí. La Albiceleste tendrá que armarse de paciencia para encontrar espacios ante una defensa que da muy pocas ventajas. De la movilidad de los atacantes y la precisión en los metros finales dependerá que el partido no se trabe en un planteo incómodo. La experiencia de Colombia —que nunca pudo lastimar a Suiza en los 120 minutos de los octavos— funciona como ejemplo concreto de lo que puede esperarle al equipo de Scaloni en esta fase del Mundial 2026.
Suiza sueña con dar otro batacazo mientras Argentina prepara el duelo sabiendo que será una batalla táctica del principio al fin. La advertencia ya está hecha y la pelota empieza a rodar en los cuartos del Mundial 2026.
