(BUENOS AIRES).- "El pase de Álvaro Montero todavía no está cerrado debido a que Boca y Vélez no están de acuerdo en el monto de la transferencia, una cifra que se acercaba a los 4 millones de dólares". La frase la soltó el periodista Claudio Civiello en Radio Continental y grafica el escenario que hoy tiene en vilo al Consejo de Fútbol. La negociación por el arquero colombiano, a quien Juan Román Riquelme buscaba para darle mayor jerarquía al plantel, entró en un impasse por la diferencia de criterios económicos entre las dirigencias.
Con ese panorama, la incertidumbre sobre la llegada de Montero obligó a la dirigencia xeneize a mover el radar hacia otros nombres. La prioridad del presidente de Boca sigue siendo cerrar al guardameta de Vélez, pero la traba en los números activó un plan B que aparece con fuerza en las últimas horas.
La alternativa desde Boedo
A partir de esa traba, Riquelme puso la mira en Orlando Gill, el arquero de San Lorenzo que viene siendo figura en el Ciclón. "Ahora el presidente de Boca tiene en la mira a Orlando Gill que se desempeña en San Lorenzo", informaron. La intención es clara: si no se destraba el pase de Álvaro Montero, la idea es ir a fondo por Gill para cubrir un puesto que el entrenador considera clave de cara a la temporada.
La diferencia sustancial está en la tasación. Mientras el pase de Álvaro Montero no termina de resolverse por una suma cercana a los 4 millones de dólares, la dirigencia azulgrana le puso un precio base mucho más alto a su figura. San Lorenzo tasó a Gill en 10 millones de dólares, una cifra que a priori duplica la apuesta que Boca está dispuesto a hacer en este momento del mercado de pases.
A pesar de ese elevado precio de salida, en Boedo no cierran la puerta a una negociación. Según pudo reconstruir este medio, en el club están dispuestos a escuchar ofertas por un monto apenas menor a los diez millones, siempre y cuando la propuesta satisfaga los requisitos de ambas partes y no desvalorice al jugador revelación del equipo.
Así las cosas, Boca avanza con dos negociaciones paralelas en un contexto económico complejo. Por el momento, el primer objetivo no cambió: en el predio de Ezeiza insisten en que "la prioridad es cerrar a Álvaro Montero". Recién si esa vía se cae definitivamente, activarán los contactos formales por Gill.
El tiempo, que no parece abundar, corre mientras las gestiones de un lado y del otro intentan acercar números todavía muy distantes entre lo que ofrece el Xeneize y lo que pretenden los clubes vendedores.
