(BUENOS AIRES).- "En los últimos días recibí cientos de amenazas y puteadas no solo para nosotros, sino para mis hijas también, y eso sí que tiene un límite". La frase la escribió Sabrina Di Marzo, esposa de Ángel Correa, en un descargo que publicó en sus redes sociales mientras River negocia con Tigres la transferencia del delantero campeón del mundo en Qatar 2022.
La pareja del futbolista denunció que tanto ella como sus tres hijas —de 10, 5 y 3 años— fueron blanco de una catarata de mensajes de odio en los últimos días. "Es fácil humillar, es fácil hablar sin saber y es más fácil echar culpas que hacerse cargo de las cosas como son, podría decir millones de cosas que prefiero callar. Pero con las niñas no… Dejen de amenazar y de insultar sin saber la historia, todo tiene un límite, respeto por 3 niñas de 10, 5 y 3 años. El tiempo siempre da la razón y está del lugar correcto", agregó Di Marzo en un segundo mensaje. Horas después de publicar los posteos, desactivó su cuenta de Instagram.
La ola de agresiones contra la familia de Ángel Correa se desató en medio de la novela por el pase del jugador. El delantero ya fue apartado del plantel de Tigres por decisión del técnico, que reconoció que el futbolista tomó la decisión de irse. Además, Angelito sacó de sus redes sociales toda referencia a su condición de jugador del club mexicano, un gesto que en Núñez leyeron como un guiño inequívoco.
Si bien Di Marzo no reveló el motivo puntual que disparó las amenazas, sus historias se viralizaron de inmediato y generaron una ola de repudio entre los seguidores de la pareja, que le dejaron mensajes de aliento y condenaron los ataques contra las menores. El episodio reavivó el debate sobre los límites del odio en redes sociales, sobre todo cuando las víctimas son chicos sin ninguna responsabilidad en los conflictos de los adultos.
La negociación entre River y Tigres
Las conversaciones entre las dirigencias siguen trabadas por la diferencia en los montos. Tigres exige el pago de la cláusula de rescisión, fijada en 18 millones de dólares, mientras que River mantiene sobre la mesa una oferta de 13 millones de dólares y no piensa estirarse más. En el Millonario consideran que la cifra es razonable porque en un año la cláusula de Correa se reducirá a 10 millones.
Ángel Correa ya dejó en claro su postura: quiere vestir la camiseta de River en este mercado de pases. La decisión del entrenador de Tigres de apartarlo del equipo y el hecho de que el jugador borrara de sus perfiles cualquier mención al club mexicano refuerzan la presión sobre la dirigencia para que acepte negociar por debajo de la cláusula.
Pese a la firmeza de los mexicanos, en Núñez hay optimismo. La voluntad inquebrantable del delantero y su situación dentro del plantel alimentan la confianza de que la operación se va a resolver. Si Tigres no acepta la oferta actual, en River ya avisaron que volverán a la carga en 2027, cuando la cláusula baje a 10 millones de dólares y el margen de negociación sea todavía más favorable.
