(BUENOS AIRES).- «¿Y quién dijo que estaba enojada @AmericaTV? ¿Está tuiteando Canal 9?». Con esa pregunta cargada de ironía, Ángel de Brito salió a cruzar a la cuenta oficial de América TV por un posteo en redes sociales que, a su entender, faltaba a la verdad. El conductor de LAM reaccionó indignado al ver cómo el community manager del canal tituló un video sobre una nota reciente de su programa.
El fragmento en cuestión mostraba la palabra de Julieta Prandi, quien había asistido al ciclo para desmentir de manera tajante su separación de Emanuel Ortega. Mientras la conductora se mostraba relajada ante cámara y explicaba que el supuesto rumor ni siquiera ameritaba mayor importancia, el CM de América TV decidió presentar la nota bajo el concepto de «el enojo» de Prandi con el ciclo de Ángel de Brito. La discrepancia entre el título efectista y el verdadero tono de la invitada desató la bronca del periodista.

El picante descargo de De Brito no apuntó contra la producción del contenido, sino directamente contra la estrategia de comunicación de su propia casa. Al ironizar sobre si la cuenta estaba «tuiteando Canal 9», el conductor dejó en claro que percibió una intención de instalar un conflicto que, al menos en esa emisión, era inexistente. Para Ángel de Brito, se trató de un titular mentiroso que exponía una falta de sintonía entre lo que sucede al aire y lo que las plataformas del canal reflejan después.
Este cortocircuito con las autoridades de la emisora no es una novedad para De Brito. Durante mucho tiempo, el conductor acostumbró a hacer catarsis pública sobre lo que definía como una falta de cuidado hacia su programa, a diferencia de otros ciclos de la grilla. En particular, solía denunciar la negativa del canal a asignar presupuesto para renovar la escenografía y para otros ítems de producción que consideraba postergados. Eran chicanas directas que dejaban al descubierto una relación institucional con bastantes matices.
Con el correr del tiempo, esas diferencias se fueron limando y el vínculo se recompuso puertas adentro, aunque en los pasillos del Palermo saben bien que el estilo frontal de Ángel de Brito es innegociable. El periodista nunca se achicó para poner los puntos cuando algo le disgusta, ya sea contra colegas del ambiente artístico o contra los ejecutivos que firman su contrato. Esa filosofía, que el conductor exhibe como una bandera, volvió a quedar en evidencia.
El episodio dejó una vez más bajo la lupa la dinámica de LAM, un ciclo que suele ser noticia tanto por lo que allí se dice como por lo que sus protagonistas generan fuera del estudio. La decisión del canal de editar un fragmento con un título que nada tenía que ver con la declaración original de Prandi hizo ruido incluso dentro de la misma estructura del programa.
Lo cierto es que, pasadas las horas de la chicana televisiva de este 10 de julio, América TV no emitió ningún descargo ni respuesta formal al comentario de su figura más convocante, en una semana donde los idas y vueltas del mundo del espectáculo no dieron respiro.
