DEPORTES

«El caudillo»: la emotiva carta de despedida de un periodista para Antonio Rattin

 

El exjugador y símbolo xeneize falleció a los 89 años; su figura trascendió el deporte y llegó a la política.

 
Antonio Rattín
Antonio Rattín

(BUENOS AIRES).- “La multitud boquense le tomó cariño muy rápido a Rattín, muy pronto apodado ‘El Rata’, que con 19 años prometía quedarse con un puesto caliente como el de mediocampista central, el lugar desde donde Eliseo Mouriño había sacado condición de ídolo”. Con esa imagen, el periodista Alejandro Fabbri retrató a Antonio Rattín, el caudillo de Boca que falleció el sábado 11 de julio de 2026 y cuya figura marcó a fuego la historia xeneize.

Fabbri recordó que Antonio Rattín, aquel flaco de vozarrón, debutó en primera el 9 de septiembre de 1956, en un clásico ante River que Boca ganó 2 a 1 por decisión del técnico Mario Fortunato. «Caudillo desde muy temprano, cumplía su tarea casi a la perfección y se ubicaba en la defensa cuando un zaguero se iba al ataque», escribió. El muchacho de 19 años tomó la posta de Mouriño y no la soltó durante catorce temporadas, en las que se ganó el apodo de “El Rata” y el respeto unánime de la hinchada.

En ese lapso, Antonio Rattín acumuló 382 partidos oficiales y 28 goles con la camiseta azul y oro. Fue el estandarte de una década dorada que el propio Fabbri sintetizó: «Esos años sesenta lo instalaron como el símbolo de Boca, junto con figuras de altísimo nivel como Antonio Roma, Silvio Marzolini, Alfredo Rojas, Alberto González, Ángel Clemente Rojas y varios cracks de la época que llevaron al club Xeneize a repetir títulos de otras épocas». Bajo su liderazgo, el equipo conquistó cuatro campeonatos de Primera y estuvo a un paso de levantar la Copa Libertadores de 1963, cuando cayó en las finales ante el Santos de Pelé.

Un capitán con huella en los Mundiales

Capitán de la Selección Argentina, Antonio Rattín disputó los Mundiales de Chile 1962 e Inglaterra 1966. En la cita inglesa jugó los cuatro partidos y quedó envuelto en un episodio que cambiaría el reglamento: la expulsión ante el local, decretada por el árbitro alemán Rudolf Kreitlein, generó tal confusión que la FIFA empezó a considerar el uso de las tarjetas roja y amarilla para evitar malentendidos entre personas de distintos idiomas. La sanción le costó cuatro encuentros internacionales y apenas le permitió estar en la final de la Copa América de 1967, perdida 0-1 frente a Uruguay.

Aquel mediocampista áspero y tiempista también tuvo su cuota goleadora: en el torneo de 1966 anotó cinco tantos, la mayoría de cabeza. Su última función con la camiseta de Boca fue el 27 de julio de 1970, en el triunfo por 1 a 0 ante Banfield en la Bombonera. Después llegaría un ciclo como entrenador entre 1976 y 1980, con pasos por Estudiantes de Río Cuarto, Gimnasia La Plata (dos veces), Tigre y el propio Boca, cargo al que renunció en 1980 para abandonar definitivamente la profesión. Ya en el nuevo siglo incursionó en la política: llegó a ser diputado nacional por un partido federalista bonaerense y concejal justicialista.

«Siempre querido por los hinchas boquenses, su presencia fue requerida en una incontable cantidad de actos, homenajes y recordatorios de las grandes figuras del club auriazul. Rattín era un hombre que mostraba su amor por Boca siempre. Así se lo recordará», cerró Fabbri. Su legado quedó grabado en 33 partidos con la Selección y en cada rincón de la Bombonera que lo vio nacer como ídolo.