(BUENOS AIRES).- “Si tengo que nacer de nuevo, volvería a jugar al fútbol, por supuesto y volvería a jugar únicamente con la camiseta de Boca”, expresó Antonio Rattín, el ídolo de Boca que falleció este sábado 11 de julio por la mañana a los 89 años. La frase, pronunciada años atrás en un documental sobre el club, resume el amor incondicional que el Rata sintió por los colores azul y oro a lo largo de toda su vida.
Antonio Rattín jugó toda su carrera en Boca Juniors, donde disputó 382 partidos y marcó 28 goles. Integra la selecta lista de futbolistas que vistieron una sola camiseta en su trayectoria profesional, un gesto de lealtad que lo convirtió en leyenda para generaciones de hinchas boquenses.
Con la institución de La Ribera conquistó cuatro campeonatos entre 1956 y 1970: los torneos de Primera División de 1962, 1964 y 1965, y la Copa Argentina 1969. Su legado quedó inmortalizado con una estatua en el museo del club, colocada el 27 de julio de 1970, apenas unas semanas después de su retiro.
Carrera como entrenador
Tras colgar los botines, Antonio Rattín dirigió a Boca en 1980, justo una temporada antes del histórico título de Diego Armando Maradona. También estuvo al frente de Estudiantes de Río Cuarto, Gimnasia y Esgrima La Plata y Tigre durante su etapa como entrenador.
Su paso por la política
El nacido en la zona norte del conurbano bonaerense incursionó en política: fue diputado provincial de Buenos Aires por el Partido Justicialista entre 2001 y 2005, y luego concejal del partido de Vicente López hasta fines de 2009. En aquel 2001 explicó los motivos de su salto a la función pública: “Yo pienso que si nosotros estamos en política es porque los que nos han gobernado en los últimos 18 años lo han hecho muy mal”.
La declaración de Antonio Rattín sobre volver a nacer y jugar únicamente en Boca refleja la historia de un hombre que construyó su identidad alrededor de un club. Dueño de una mística que trascendió generaciones, el exvolante supo ganarse un lugar entre los máximos referentes de la historia xeneize por su entrega dentro de la cancha y su identificación absoluta con los valores de la institución.
El fallecimiento del Rata enluta al pueblo boquense, que lo despide como a uno de sus ídolos más genuinos. Su figura quedó tallada no solo en la estatua que lo homenajea en el museo, sino en la memoria colectiva de cada hincha que creció escuchando las historias de aquel mediocampista que jamás se puso otra camiseta.
