(BUENOS AIRES).- Rodolfo Arruabarrena habló por primera vez en su segundo ciclo como DT de Boca y no se guardó nada. Tras la victoria por 1 a 0 sobre Athletico Paranaense en Salta, en la primera presentación de su regreso, el Vasco hizo un análisis realista del presente del Xeneize y avisó cuánto trabajo hay por delante.
El entrenador se mostró conforme con el plantel, pero fue honesto sobre el flojo cierre de 2026: «Creo tener un buen plantel. No se viene de un buen semestre, hay que trabajar», lanzó, marcando que el equipo llega golpeado y que la exigencia será máxima desde el arranque.
De todas formas, dejó en claro que la vara no se negocia: «Todos los Boca son diferentes. ¿En cuanto a resultados? Salir campeón», sentenció el DT, que sabe que un semestre exitoso también implica un calendario cargado.
Consultado por el esquema, entre el 4-3-3 y el 4-3-2-1, Arruabarrena reconoció que el estado del campo condicionó el funcionamiento, aunque remarcó la idea de juego que quiere imponer. Sobre las incorporaciones que Boca todavía espera, contó: «Eso lo hablé con el presidente. Sé que el club se está moviendo».
El Vasco también reveló cómo es su vínculo diario con Marcelo Delgado, su mano derecha: «El presidente está en contacto. Al Chelo lo tengo todos los días. Tengo carita de bueno, pero soy exigente», cerró, entre risas pero con un mensaje claro hacia adentro del plantel.
Con el redebut oficial a la vuelta de la esquina, Arruabarrena empieza a delinear el Boca que quiere: un equipo con el que el hincha se sienta identificado. Hay plantel, hay objetivo y hay autocrítica, pero también una advertencia: el semestre arranca cuesta arriba y solo el trabajo va a sacar al Xeneize del mal momento.
